Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

El Bullet Journal o cómo un cuaderno te robará el corazón

¡Buenas a todos! Hoy no traigo una entrada científica, sino que quiero presentaros una nueva forma para organizar vuestras tareas y… vuestra vida.

Se trata del Diario de Bala, o más bien Bullet Journal, un método pensado para proporcionar libertad a la vez que organización. Yo lo descubrí a mediados del año pasado y la verdad es que me ha funcionado muy bien (aunque admito que durante el verano lo usé muy poco.) Decidí empezarlo a usar porque estaba un poco harta de dejar en blanco las agendas normales y también porque, para qué mentir, quería probar a ver si era tan bueno como decían. Realmente estaba convencida de que no iba a servir para mucho y de que podría hacerle una mala crítica, pero no ha podido ser, así que aquí tenéis una crítica MUY positiva.

Os voy a contar un poquillo cómo funciona y cómo podéis hacer vuestro propio cuaderno para que le saquéis el máximo partido. Además, para que veáis que no soy la única que lo hace, tengo gente que me apoya, ya veréis.

El Bullet Journal, en pocas palabras, consiste en hacer una agenda totalmente personalizada para que se adapte a tus necesidades. Nada de comprar agendas ya hechas: hacemos la nuestra. De hecho, esto es lo que ha llevado a mucha gente a animarse a usarlo. A mí, Eduardo Norte me contó esto:

Decidí empezar a usar el Bullet Journal porque no encontraba ninguna agenda que se ajustara a mis necesidades. El Bullet te permite organizarte como tu quieras. Pones los calendarios como quieras, dejas espacio y páginas para lo que quieras, lo decoras como quieras… porque esa es otra de las cosas que me encanta del Bullet. Lo haces tú, potencia la creatividad. Tú dibujas el calendario, los títulos, las listas o lo que a ti te parezca y como te parezca.

Es tu agenda, tú la creas. Puedes dejarte inspirar por modelos ya creados (prueba a buscar en las redes sociales), o crear el tuyo propio. No hay límites.

Se empieza con un cuaderno, yo suelo usar un A6 que me parece el tamaño justo. Te tiene que gustar y resultar cómodo, que lo vas a llevar encima mucho tiempo. En mi opinión, lo más cómodo es que tengas hojas lisas, pero si encontráis con puntitos también está bien (o como os guste, vaya.)

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Estos son los dos cuadernos que yo he usado hasta la fecha. Uno hasta llegué a chonificarlo. 

Lo más importante, o eso dicen los creadores, es tener un índice, porque apuntando en qué página tienes cada cosa consigues tenerlo todo más organizado. Esto supone que tienes que numerar las páginas; sé que es un tostón, pero os aseguro que merece la pena.

Después, cuando estén todas numeraditas, deja la primera página para el índice y en las siguientes haz las secciones que quieras. Yo suelo dejar dos páginas para apuntar las buenas ideas, otras dos para las cosas que presto y luego un calendario anual con todos los meses (esto me parece fundamental, porque al fin y al cabo lo vamos a usar como agenda.)

Me parece importante también dejar un espacio de notas para escribir todo lo que haga falta. Sin embargo, yo las dejo al final, porque nunca sé cuánto espacio me va a hacer falta.

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Índice de mi primer cuaderno. Ya disculparéis la penosa calidad. 

Bien, pues ahora pasamos a la parte de la agenda. Cuando empieces cada mes, dedica una página para el planning del mes entero. Yo lo hago como en la foto de abajo, creo que es la mejor forma. Si os queréis motivar, podéis hacerlo por duplicado y dedicar una página al planning y otra a las cosas conseguidas. Así todos los días tendrás que obligarte a pensar en algo bueno que hayas hecho.

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Ejemplo de mi primer cuaderno.

Después toca el planning diario. Escribe el día que toca y apunta debajo todo lo que tengas que hacer. Yo pongo las tareas con un cuadrado para poder poner un tick cuando las consigo, y las notas con un punto. Sin embargo, hay tantos sistemas como personas y os recomiendo que elijáis lo que os guste más. Os dejo algunas páginas con trucos aquí y aquí. Y ya de paso, mi #truconsejo estrella: poned celo en los bordes de las hojas que queráis localizar deprisa y podréis encontrarlas rápidamente al pasar los dedos por las páginas. De nada 😀

A mí me gusta tenerlo todo simple y no complicarme la vida, pero la verdad es que se le puede sacar mucho más partido. Por ejemplo, Leticia S. Murga, que lo lleva usando bastante tiempo para trabajar (¿habéis visto? Vale para todo) me ha contado cómo se organiza ella:

Yo separo mi diario por proyectos, en base a los distintos proyectos de trabajo que tengo en marcha y, a partir de ahí, mis símbolos son:

  • Un cuadrado para las tareas pendientes. Cuando las completo, marco la “casilla” con una “X”.
  • Un círculo para algo que tengo que tener en cuenta, pero no requiere acción por mi parte. Cuando esa información ya no está vigente o ya no me hace falta, relleno el círculo con boli.
  • Un triángulo con una exclamación para cosas que requieren una atención especial, generalmente cosas más urgentes o en las que algo ha ido mal. Cuando esos “problemas” están solucionados, también relleno el triángulo con el boli.
  • Para dudas que pueda necesitar resolver, utilizo una interrogación y cuando las he solucionado, tacho la línea entera con una sola raya horizontal (sin enguarrarlo todo).

Soy bastante maniática y me gusta que todo lo pendiente esté en la misma página, así que si en un momento dado he completado la mayoría de los “bullets” de una página, copio los que aún queden pendientes en una página nueva y voy añadiendo los que vayan surgiendo debajo, en vez de tener tareas abiertas en varias páginas de la libreta. En todos los casos procuro ser muy concisa con la información que añado y que no supere una línea cada tarea (sé que tengo más información en los correos electrónicos etc. si necesito más datos sobre alguna en concreto). Últimamente estoy planteándome añadir 8 gotitas de agua en el journal, para ir rellenándolas a medida que me levanto a beber agua y de paso me aparto de la pantalla un ratito.

Lo bueno del Diario de Bala es que puedes gastar el espacio que necesites cada día. Si un día tienes dos tareas, está bien, y si tienes doscientas, también. No es como una agenda normal, donde cada día tiene su espacio asignado, así que en realidad te da libertad para apuntar lo que quieras cada día.

Hasta aquí, ya habéis visto lo útil que puede resultar. Sin embargo, os quiero hablar de otro concepto que el creador menciona en su vídeo de presentación: la migración. Esto no consiste en irse a Alemania en busca de trabajo, sino en mover las tareas o las notas de un sitio a otro del cuaderno para no perderlas.

Él recomienda marcar las tareas que no has podido completar con una flecha. Eso significa que las migras, es decir, que no te tienes que preocupar más por ellas porque las has apuntado en otro día. Esto me parece útil: así ninguna tarea se queda olvidada entre las páginas del cuaderno.

Por otro lado, también es importante la migración de cuaderno a cuaderno. Cuando acabes el primero (y creéme que lo harás) querrás pasar parte de la información que tenías apuntada en el viejo al nuevo para no tener que andar consultando los dos. La verdad es que el proceso de revisar todo el cuaderno es un poco tedioso, así que a mí se me ocurrió una idea (que seguramente se le habrá ocurrido a todo el mundo). Simplemente, todas las ideas o notas que creas que te serán útiles más adelante, márcalas con rotulador fosforito. Así, cuando quieras recuperarlas entre tanta información, solo tendrás que pasar las páginas deprisa y pararte cuando veas fosforito. Por mi parte, yo uso el naranja para cosas aleatorias, como números de teléfono o recordatorios y el amarillo para ideas relacionadas con el blog o alguna historia. ¡Ah! Y no olvides repasar el apartado de notas, por si acaso te queda algo útil ahí.

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Mirad, mi planning diario con cosillas marcadas para migrar. 

Realmente, creo que ya os he contado todo lo importante. Como ya he dicho (y no solo yo) lo bonito del Bullet Journal es que lo puedes personalizar a tu gusto. Por ejemplo, mucha gente usa el habit tracker, que me parece una idea muy buena si estás en proceso de crear o mantener un hábito, porque lo tienes a la vista siempre. No hay necesidad de tener un registro aparte.

Sinceramente, yo no lo uso, pero Gabriella, del blog Gabriella Literaria (que DEBERÍAIS visitar) sí, y nos cuenta esto (y además nos deja fotos):

Descubrí el método Bullet Journal a través de Ariana Escobar  y, al compartir su artículo en la página de Facebook de Gabriella Literaria, descubrí que varios conocidos habían probado ese sistema y les iba bien. Aunque yo estaba contenta con mi agenda de toda la vida, combinada con Evernote, me atrajo la manera en que se podía personalizar todo para adaptarlo a tus circunstancias. Llevo un mes, más o menos, y no puedo estar más satisfecha. Es todo lo que necesitaba: mi añadido favorito es el registro o tracker, donde voy poniendo cruces de colores según lo que consigo hacer cada día.

Como soy muy especialita yo, uso un cuaderno grande de dibujo. No tengo tiempo de andar haciendo decoraciones monas como he visto por ahí, pero me encanta tenerlo todo a la vista y poder saltarme días o incluir modificaciones sobre la marcha y que el formato lo permita.

Ya os contaré dentro de un año, pero ahora mismo estoy más que convencida.

Además, me ha pasado una foto de su habit tracker, que es súper adorable, y de su cuaderno de dibujo. Si he de ser sincera, no había visto a nadie que usara algo así, pero oye, mientras funcione…

Yo os recomiendo que, si aún no habéis encontrado el sistema de organización perfecto, le deis una oportunidad. Yo soy la primera que pensaba que iba a ser una porquería, una campaña de marketing para vender cuadernos bonitos y qué va. Me enganchó y ahora lo llevo siempre encima, y lo tengo encima de mi escritorio, vigilándome.

La verdad es que así hago más tareas y llevo mejor la cuenta de lo que me queda pendiente. También me he dado cuenta de que aprovecho mucho mejor las ideas que tengo (gracias a apuntarlas en el cuaderno) y además siempre puedo tenerlo a mano para entretenerme (hasta mis amigos me dibujan cosas, y estas son las pruebas):

Sí, se supone que soy yo en versión ornitorrinco y en versión humana. Mis amigos son la caña cuando se aburren (bueno, y cuando no también).

Mi amiga Laura también nos habla sobre su Bullet Journal (y sí, ella está mucho más adicta a él que yo):

Para mi bullet journal utilizo el cuadernito de Leuchttrum 1917, con páginas marcadas a puntitos. Elegí el diseño de la paginación en base a ideas que busqué en Internet y a las propias guías que daba la marca. En cada día, incluyo una parte sobre horas de sueño, vasos de agua y si he hecho ejercicio ese día (en un intento de controlar una vida sana).

Lo que más me gusta de este método de agenda, aparte de que te la puedes diseñar en base a tu ritmo de vida y hacerlo completamente personalizable, es que te obliga a marcar las tareas de forma que te ves obligado a hacerlas. Con las casillas “bullet”, se vuelve adictivo realizar todos tus quehaceres y tachar. Además, la migración de tareas es otro de los puntos que hace irresistible al bullet journal.

Si hay que ponerle una pega, sería el hecho de que tienes que hacer todo tú mismo y puede resultar tedioso. Pero el esfuerzo merece la pena.

Por último, este comentario me lleva a hacer un par de reflexiones (pero cortitas, no os apuréis).

La primera es para los que, como yo, sean unos manazas con los rotuladores. Cuando busquéis “Bullet Journal” por ahí, encontraréis miles de diarios preciosos, increíbles, estupentásticos, tanto que querréis compraros un millón. Y luego el vuestro será una caquita lleno de tipex y con manchurrones de boli (a mí me pasó). No os preocupéis: lo importante es que os sea útil. Si no sabéis o no queréis hacerle unos diseños preciosos, recordad siempre que eso no es lo importante. No os desmotivéis porque, por muy feo que sea tu cuaderno, le cogerás cariño.

La segunda reflexión va para todos los que prueben el Diario de Bala y descubran que no es lo suyo. A otra cosa. No os forcéis a usar algo que no funciona por mucho que Gabriella y unos cuantos más de Internet hayan dicho que es la caña, porque a cada uno le funciona una cosa.

Por último, antes de irme quiero deciros que espero que dentro de un año pueda hacer otro post con las impresiones de los que han empezado a usarlo ahora y han seguido. Y con las impresiones de los que lo han dejado a las dos semanas, y con las de los que acaban de empezar. ¡Ojalá que sí!

PD: Muchas gracias a los que me han ayudado a hacer la entrada. ¡Sois amor!

Si os ha gustado, no olvidéis comentar por las redes y dejarme un comentario diciendo lo cutre que os parece mi cuaderno. ¡Es broma! Eso ya lo sé jajaja.

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14 comentarios el “El Bullet Journal o cómo un cuaderno te robará el corazón

  1. Eduardo Norte
    octubre 16, 2016

    El bullet es genial! Llevo desde septiembre más o menos con él y estoy super contento!

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  2. Elena P. (@epachecoz11)
    octubre 16, 2016

    La verdad es que la idea es atractiva y a quienes nos gustan las libretas, acabaremos picando y probando. Más si ya de por sí llevas encima siempre una libretilla o dos. Mientras leía estaba pensando que lo mismo es buen plan porque suelo usar listas de tareas con una aplicación que por el móvil chatarra, no puedo tener instalado. También que podría utilizarlo para organizarme mejor en los proyectos de escritura.

    Además, ahora con el curso de dibujo también voy a tener que llevar un cuaderno encima así que creo que voy a pensar en la manera de combinar ambas cosas 🙂

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    • soyperry
      octubre 16, 2016

      Pruébalo y ya me contarás qué te parece. Además, si como dices, dibujas, te puede quedar precioso. ¡Gracias por pasarte y comentar!
      Un saludo 🙂

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  3. Miguel Ángel Alonso Pulido
    octubre 16, 2016

    Pues llevo tiempo planteándome cómo organizar todas las cosas que tengo dispersas en mil sitios, así que creo que voy a intentar hacerme un bullet journal, a ver qué tal me sale y si me funciona bien. A priori debería, pero mi afán de perfeccionismo puede gastarme una mala pasada; si no hago todo bien desde un principio, me da la crisis por haber emborronado una libreta, jejejejeje… Pero realmente necesito organizarme, así que lo voy a intentar. ¡Un saludo, Raquel!

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    • soyperry
      octubre 17, 2016

      ¡Buenas!
      Bueno, tú prueba y ya me contarás, yo creo que es una forma genial de organizarse. Y bueno, yo el primer día ya tuve que tirar de tipex, y el segundo, y el tercero… No te agobies, lo importante es que te sirva xD
      ¡Un abrazo!

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  4. Logan R.Kyle
    octubre 17, 2016

    Llevo dos meses usándolo y estoy muy contenta. Los habits trackers me vienen genial para controlar las rutinas que quiero llegar a tener en algún momento. La verdad que me pasaba como a ti con las agendas y quería un método que me permitiera libertad y donde hacer mis propias listas y tenerlo todo en una sola libreta, porque acababa con mil papeles por todas partes y siempre los perdía.
    Me ha encantado el artículo 🙂 Puede que me anime en un futuro a escribir sobre el mío 😉

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    • soyperry
      octubre 17, 2016

      Debo ser la única que no usa un habit tracker jajja. Me alegro de que te vaya bien con él, yo creo que es lo más cómodo para todos los que somos un pelín desastre. ¡Ahí cabe todo!
      Muchas gracias por comentar, un saludo 😀

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  5. Anna_Jig
    octubre 18, 2016

    Yo empecé este verano y la verdad es que también creía que no le haría mucho caso pero me ha ido genial para motivarme a escribir. ¡Y lo bien que sienta tachar las tareas completadas!

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  6. Jaume Vicent
    octubre 18, 2016

    Bueno, pues al final me he hecho uno…
    Yo también llevaba mucho tiempo buscando un método de organizarme —soy un desastre total para estas cosas— y no hay agenda en el mundo que me dure más de dos semanas… El problema es que necesito tener las cosas muy ordenadas por el trabajo y siempre se me traspapela algo.
    En fin, a ver qué tal me va con el Bullet Journal! Ya te contaré 😉
    Por cierto, genial el artículo!

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    • soyperry
      octubre 19, 2016

      ¡Buenas, Jaume!
      No pierdes (casi) nada por probar. Lo que te recomiendo que hagas para no traspapelar es que todos los días o todas las semanas revises tu Bullet y migres a otra página o a cualquier lado lo que necesites guardar. Así no perderás nada.
      Ya me contarás qué tal, un abrazo 😀

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Esta entrada fue publicada en octubre 12, 2016 por en escribir, organización y etiquetada con , , , .

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