Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

El corrector, ese gran desconocido (con Blas Cabanilles)

El corrector. Esa figura mística que siempre está en boca de todos. Hagas lo que hagas, escribas lo que escribas y te metas en el blog que te metas, verás que todo el mundo te recomienda que tengas un corrector. Todo. El. Mundo. Y bueno, todo el mundo no puede estar equivocado ¿no?*

La cosa es que, te guste o no, un corrector es esencial en la mayoría de los casos. Por muy bien que escribas, hay fallos que no vas a ver tú mismo. Y los lectores beta tampoco son la panacea, por mucho que pienses que lo son. Pero como bien dice Isaac en esta entrada, a menudo los lectores beta tienen opiniones sesgadas, o no se atreven a decirte claramente lo que piensan, o simplemente no tienen la suficiente vista (o como quieras llamarlo) para ayudarte a dejar el libro niquelao’.

No me malinterpretes, los lectores beta están bien e incluso muchos dirían que son imprescindibles. Pero el corrector, en mi opinión, lo es aún más por una sencilla razón: es un profesional. No tendrá reparos en decirte lo que piensa, verá tu obra con ojo crítico y además, detectará todos esos fallos que se os hayan pasado a los demás.

Si publicas con una editorial, la corrección deberían ponerla ellos, y recalco lo de deberían porque, por desgracia, no todas lo hacen (he visto libros de editoriales con varias erratas por página. VARIAS ERRATAS). Pero si quieres autopublicarte, necesitarás contratar a un corrector. “Es que es caro, jo”. Bueno, claro, muchas cosas en la vida son caras. Es cuestión de considerarlo una inversión.

Sin embargo, creo que muchos no tienen claro cómo es una corrección o lo importante que es. Por eso, hoy os traigo a Blas Cabanilles (pinchad en su nombre para ver su blog, es genial), que lo puede explicar todo mejor que yo.

Blas estudió Filología Hispánica y después hizo un Máster en Educación Secundaria. Desde siempre le ha gustado leer y hace mucho tiempo que escribe sus propias historias. Pero hoy le he invitado a mi humilde blog por otra cosa: es corrector. Sí, el mítico corrector. Blas comenzó haciendo críticas creativas para El Libro del Escritor, y hacía unos análisis muy exhaustivos. Pero como ofrecen servicios editoriales (os dejo el enlace para que le echéis un ojo si queréis), Blas se encarga también de corregir las novelas de los que lo solicitan. Así que no me enrollo más y os dejo con él para que os hable de la magia de la corrección.

el corrector

Os presento a Blas, el señor corrector.

¿Qué tipos de correcciones existen?

Existen varios tipos de corrección. A veces, el autor debe indicar de forma concreta qué tipo de corrección desea. Nosotros las aplicamos todas cuando trabajamos en un texto.

Corrección ortotipográfica:

Esta es la corrección más básica. En ella se corrigen faltas de ortografía y errores de puntuación. Siempre hay alguna letra que se nos escapa, aunque el texto haya sido revisado por numerosos lectores cero. El mundo es cruel, lo sé. También se revisa la sangría o el interlineado, por ejemplo. Básicamente, todo aquello que no sigue la norma.

Corrección semántica:

Se refiere sobre todo a las expresiones mal utilizadas. Este sería el caso de un personaje que no ha recibido educación alguna, pero habla igual que un rey o un alto ejecutivo. Aquí es importante que el corrector no imponga su criterio, pues no estamos hablando de errores propiamente dichos. El diálogo entre corrector y autor debe ser fluido en este aspecto.

Corrección de estilo:

Esta corrección es relativa y depende de muchos factores: el propio autor, su público objetivo, y el carácter o tono de la novela. Aquí entrarían las repeticiones de palabras o el uso de las proformas, así como la construcción de las oraciones, muchas veces plagadas de subordinadas.

Corrección estructural:

Se sugieren cambios en el orden de algunas escenas, o se le comunica al autor que algunos elementos de la trama no funcionan como él esperaba; quizá un personaje no tiene la fuerza suficiente…

¿Cuáles son los errores más comunes que veis?

Depende mucho del autor. Hay quien, por ejemplo, comete bastantes errores de ortografía: estos son los fáciles de corregir, aunque te sorprenda, porque los errores son muy evidentes y es más difícil que se te escapen.

Por otro lado, hay personas que, a primera vista, escriben a la perfección, sin errores, casi como si estuvieras leyendo una novela que ya ha pasado por un proceso de corrección cinco veces (que todo puede ser), y, sin embargo, esas son las difíciles de corregir, porque ves que en una página entera no has corregido nada y dices: “aquí falla algo”, y revisas esa página perfecta hasta que encuentras dos o tres errores que podrían hacer tambalear la novela entera (solo exagero lo justo) quizá por un sutil error de focalización, una justificación un poco pobre, o algún error de estilo. Pongamos que el autor encierra a sus personajes en un sótano y dice que se quedan a oscuras, cuando realmente en la página anterior te había dicho que tenían la luz del sótano encendida. Cuando caes en estos errores una gota de sudor fría te recorre la espalda, has esquivado la bala, pero todavía quedan muchas más. Y no te puedes despistar ni un segundo. Y llevas seis horas trabajando, y todavía te quedan dos (o más) y ya te bailan las letras del ordenador y el ordenador mismo, que no sabe si tirarse por la ventana o tirarte a ti.

Pero, yendo un poco al grano, el error que más se repite es, valga la redundancia, la repetición de palabras. Después, sin lugar a dudas, el uso de las comas, y, sobre todo, el uso del gerundio y de los adverbios terminados en –mente. Sin embargo, son errores lícitos. El autor no debe estar pendiente de ellos mientras escribe. El autor debe centrarse en dar forma a su historia, en convertirla en algo real y físico plasmándola en la hoja en blanco. Corregir estos errores viene después, una vez terminada la novela, porque de lo contrario corriges y reescribes y reescribes y corriges antes de terminar el texto y nunca lo acabas.

Quiero apuntar que cuando hablo de repetición de palabras hablo de TODAS las palabras, incluyendo los nombres de los personajes, la conjunción que, y, o; cuando, mientras, la preposición de, el pronombre su, etcétera.

Otro de los errores más comunes es la puntuación de los diálogos. Cuando la estudias y aprendes es muy sencilla, pero incluso yo tengo que revisarlos hasta tres veces porque, con que se te escape un solo punto, ya se va todo al traste.

 

¿Qué deberían hacer los autores antes de mandaros la novela para corregir?

En un principio no tienen más que terminarla, aunque también existe un servicio editorial llamado asesoramiento que permite al autor un feedback mucho más completo, pues se le acompaña durante el proceso de escritura y no después del mismo. Pero de todos modos, ya que hablamos de corrección, bueno, lo que digo, terminarla y estar dispuesto a recibir críticas, siempre constructivas, pero a las que muchos autores noveles no están acostumbrados.

Muchos optan, también, por utilizar el dinero que tanto les ha costado ahorrar, en vez de en la corrección de su novela, en pagar a una de estas editoriales que hay ahora donde pagas y te publican casi por la cara. Como en todo, no critico a la totalidad de estas editoriales, pues habrá algunas que sean honestas y prefieran ayudar a publicar a autores noveles de esta forma antes que no hacerlo de ninguna por no tener suficiente presupuesto. Pero sí hablo de aquellas que aprovechan la gran cantidad de escritores que hay actualmente intentando abrirse paso por este mundo editorial tan tramposo y lleno de espinas. Esas editoriales que solo con que les paguen ya te publican casi sin revisar el texto y, claro, luego el autor ve la publicación de su novela plagada de errores ortotipográficos, a veces muy graves, que van a ser un lastre en sus inicios como escritor. No olvidemos que hoy en día las redes sociales juegan un papel clave, y empezar mal ya es casi una sentencia de muerte de la que no te puedes recuperar. Lo mejor es confiar en gente que sabes que te va a apoyar, aunque el camino hasta la publicación sea más largo. Y no hablo solo de nosotros, obviamente, pues hay muchas editoriales ahora mismo que abogan por la calidad antes que por la cantidad, y realmente no es tan difícil encontrarlas. Siento haberme ido por las ramas, pero ya sabes, la confianza da asco.

 

¿Te ves capaz de corregir tu propia novela o la llevarías a un corrector? ¿Hay alguna corrección que pueda hacer el escritor por su cuenta o con ayuda de un lector 0?

Uno nace y tiene la suerte de que, en el colegio, le enseñan a leer y a escribir. Por una cosa o por otra, descubre que se le da bien contar historias, y desde pequeño (o no tan pequeño) le animan a seguir con ello. Su formación acaba siendo muy amplia. Estudia filología, asiste a cursos de escritura, incluso aprende a corregir de forma profesional. A todo el mundo le gusta lo que escribe. De hecho, hace las cosas bien y cumple con disciplina militar el santo y seña de planificación, escritura y corrección. CORRECCIÓN. Con todo lo que sabe. Sonríe con suficiencia y piensa: excelente. Sus lectores cero le dan el visto bueno, y, contento, abre el correo electrónico, adjunta la novela y escribe en la dirección del destinatario los chorrocientos nombres de editoriales que conoce (porque conoce muchas). Y cuando está a punto de darle a “enviar” APAREZCO YO (porque el de antes no era yo, aunque lo hayáis pensado), me lanzo sobre él, luego lanzo el ordenador, todo explota y digo: te he salvado la vida.

Porque nadie, nunca, verá lo que ha escrito de forma objetiva. Hemos parido ese texto, es nuestro bebé, nuestro niño. Esa metáfora tan sin sentido es perfecta, porque es nuestra. Aquí va una coma, pero no la he puesto porque queda mejor así. NO ERES CORTÁZAR. Para poder transgredir la norma, primero debes seguirla. No solo conocerla, sino seguirla, en tantos proyectos como sea posible. Cuantos más mejor.

correccion

La importancia de corregir. Foto cortesía de Carmen Ruiz.

No tengo la solución definitiva, dejémoslo claro. Puedes corregirte tu propia novela y enviarla a una editorial. Esta editorial puede publicarte. Y, con un poco de suerte, triunfas. Bien por ti. Pero no eres la norma, eres la excepción.

Esta es la parte difícil, lo sé. El ego del escritor es potente. Pero puedo deciros que es mejor bajarse y mirar tu obra a través de los ojos de los demás. Como si no fuera tuya. Y aceptar los cambios y las malas críticas, pues te ayudan a mejorar. Y para eso estamos los correctores, los asesores, y toda la fauna. Y lo que voy a decir a continuación puede sonar un poco fuerte y no gustarle a todo el mundo, pero si puedes pagar a un profesional antes que pedirle a tu amigo corrector que le eche un vistazo a tu novela, elige pagar. Por dos sencillas razones: tú tendrás más derecho a exigir calidad en la corrección, y el corrector pondrá más empeño en su trabajo. Las cosas como son.

 

Pregunta bruta, ¿cómo se corrige una novela?

Lo primero es convertir el texto a un formato adecuado. Una vez aplicado el tipo de letra, los márgenes, el interlineado, etcétera, hay dos formas de proceder: puedes empezar a leer la novela e ir corrigiendo sobre la marcha para luego fijarte en algunos aspectos más concretos como los diálogos, el uso de pronombres o la repetición de palabras, o puedes empezar por estos detalles y luego ya leer la novela de cabo a rabo. Cada uno puede elegir la forma que quiera o ir intercalando según el momento, la novela, o el nivel de cansancio. En mi caso particular, dispongo de una checklist de errores comunes que se va actualizando con cada nueva corrección y que reviso constantemente. La clave está en revisarlo todo muchas veces. Es fácil que se te escape algo y, una vez devuelto el encargo al cliente, si ves algún error sientes que has fallado a la confianza que han depositado los autores en ti. Ellos pagan por un servicio de calidad, al fin y al cabo, la profesionalidad prima.

Se pacta con el cliente el número de días que necesitaremos para llevar a cabo la corrección de su novela, dependiendo de la cantidad de errores que veamos por página. Este período de tiempo varía entre las dos y las cuatro semanas, como mucho. Nosotros, en concreto, trabajamos de la siguiente forma: pasado la mitad del plazo, se envía la primera parte del texto corregido con indicaciones de cómo interpretar las marcas que el corrector ha utilizado: los colores, los subrayados, etcétera. Al terminar el plazo, se entrega la novela completa, y, si hay nuevos cambios en la primera parte (ya entregada), se avisa al autor. Esto se debe a que hay algunos errores que no se pueden apreciar hasta que no revisas la novela entera, por ejemplo, la no utilización de un objeto importante que los personajes han conseguido en dicha primera mitad. Utilizamos este método para que los autores vean cómo trabajamos y decidan si pagar el resto de la corrección o no.

Aquí me gustaría añadir que, si por un casual encuentras algún error después de la entrega, es muy importante avisar al cliente, porque tu prioridad es la calidad, y a veces hay que bajarse los pantalones y admitir los errores. A la larga esto es mejor, pues los escritores quedan más satisfechos si ven que te preocupas por ellos incluso después de haber terminado la relación empresa-cliente.

 


Bueno, pues esto ha sido todo esta semana. A mí solo me queda darle mil gracias a Blas por haberse pasado para explicar este espinoso asunto y hacerlo tan bien. Espero que os haya gustado tanto como a mí y que os haya resultado útil (sabéis que podéis compartir y dejar comentarios, es más, debéis). ¡Ah! También tengo que deciros que este es el último fin de semana antes de mi verano, así que estad muy atentos al blog porque lo antes que pueda os traeré noticias frescas y también quiero hacer algunos cambios. Pero bueno, que no adelanto nada más, ya lo veréis por vosotros mismos.  ¡Hasta el próximo domingo!

*O sí, pero eso es otra historia.

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20 comentarios el “El corrector, ese gran desconocido (con Blas Cabanilles)

  1. Doña Sierpe (@Dalayn)
    junio 19, 2016

    Muy buena entrevista. La figura del corrector es crucial y al mismo tiempo parece uno de los agentes relacionados con la publicación de un libro menos valorado. Incluso las editoriales parecen prescindir ya de la figura del corrector, lo cual me parece un error grave. Como mínimo, una corrección ortotipográfica sería lo suyo, que últimamente me encuentro una cantidad de erratas impresionante por rayas de diálogo mal puestas, palabras cortadas y letras cambiadas que asusta.
    Muchas gracias por acercarnos la figura del corrector. Un beso ^^

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  2. biblioaprenent
    junio 19, 2016

    Feedback y checklist, ¿esto qué es?

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    • biblioaprenent
      junio 19, 2016

      En el libro Aurea Bibliographica (1998-2006) de Víctor Infantes, Catedrático de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid, encontré en la solapa anterior del libro, donde hay cosas sobre su vida y su obra, la palabra “lecatura” en vez de lectura. En las páginas siguientes descubrí unos cuantos errores y puede que hayan más que yo no he visto.
      Dice muy poco de la editorial (Turpin Editores) y más cuando se trata de un libro que habla sobre libros.
      Los correctores me parecen muy necesarios.
      También me gustaría que los libros llevaran, como antes y si hiciera falta, una Fe de erratas.
      Lo del ‘feedback’ y el ‘checklist’ no lo he puesto con mala intención, pero quizá en castellano también hubiera quedado bien, o mejor. Correctores tiene la Iglesia …
      De verdad que los correctores hacen falta, creo que muy pocos libros se libran de los errores.
      Me gustaría saber si miráis la galerada o qué parte del futuro libro corregís.
      En dos o tres de escritos en mi ‘vlok’ escribo sobre las erratas, me parece muy mal que existan, pero son muy difíciles …
      Muchas gracias y hasta otra.

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      • soyperry
        junio 19, 2016

        Te acababa de contestar justo al otro comentario… XD (soy muy inocente y me creía que iba en serio).
        Yo dejé de comprar un libro del Sello Editorial Naukas porque todos los lectores se quejaban de la gran cantidad de erratas. Y se supone que era de una editorial, así que…
        En cuanto a tus preguntas, le voy a pedir a Blas a ver si te puede responder. Si no, quizás encuentres información en el enlace que he puesto a la página de El Libro del Escritor, creo que ahí está todo. ¡Otro saludo!

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      • biblioaprenent
        junio 19, 2016

        Muchas gracias.

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      • Blas E. Cabanilles
        junio 19, 2016

        Corregimos el borrador definitivo de la novela. Cuando el autor decide no corregir más sin ayuda profesional. No sé si te refieres a eso. Un saludete.

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      • biblioaprenent
        junio 20, 2016

        Me refiero a qque a veces, cuando el libro sale a la calle, aparecen erratas. ¿ Puede el corrector leerlo antes de la salida definitiva? ¿Puede el corrector avisar de las erratas una vez sale el libro? Me refiero a las erratas ortogtáficas, las otras supongo que son más complicadas. ¿Suelen las editoriales corregir las faltas en futuras ediciones del mismo libro? Gracias, pero es que estaría preguntando dos horas. Intentaré leer más cosas sobre el tema.

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    • soyperry
      junio 19, 2016

      Feedback es retroalimentación, es decir, intercambio de información entre ambas partes para ver que tal va la cosa. Bueno, más o menos, seguro que hay alguien que lo sabe decir mejor.
      Checklist es una lista con las cosas de las que no te puedes olvidar. Como cuando haces la maleta.
      ¡Un saludo!

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      • Blas E. Cabanilles
        junio 19, 2016

        ¡No podías haberlo explicado mejor, Perry! Biblioaprenent, ese es uno de los grandes retos del corrector: si existe más de una forma correcta de decirlo, ¿cuál es la mejor opción? Igual que cada escritor es un mundo, cada corrector también, pero la decisión final siempre está en el autor, ¡claro!

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  3. Hola, Raquel.

    Yo soy corrector, así que no te puedo dar más que las gracias por darnos esta visibilidad, que parece que últimamente importamos poco o nada.

    Un placer leerte, como siempre.

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    • soyperry
      junio 19, 2016

      ¡Buenas! Muchas de nadas, creo que la figura del corrector es fundamental y muchos aún creen que pueden pasar sin ella. Una pena.
      ¡Un abrazo y gracias por leer, Carmelo!

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    • Blas E. Cabanilles
      junio 19, 2016

      Como últimamente en todos los ámbitos de la vida prima más el dinero (cantidad) que la calidad y es una pena. ¡Gracias por tus palabras!

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  4. Blas E. Cabanilles
    junio 19, 2016

    Un gran placer colaborar con Perry en este gran blog, que es el suyo, y que pronto será más famoso e importante que el Papa. ¡Besis de fresi!

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  5. the cuentista
    junio 19, 2016

    Yo últimamente ando muy confundida con todo esto. La corrección ortotipografica vale, lo entiendo. Pero la corrección de estilo, y la estructural… no es muy parecido, o lo mismo, que la edición? Tal como se explica, muchas cosas me suenan a (lo que yo pensaba que era) edición… Entiendo mandar a una editorial (que edita) un texto corregido, pero editado? No se supone que lo editan ellas (de ahí su nombre)? No es ese el plus que ofrecen? No se, hay toda esa área gris corrección/edición donde ya no tengo claro que se supone que es un cosa y la otra…
    Gracias por la entrevista.

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    • soyperry
      junio 20, 2016

      ¡Buenas! Es que lo servicios editoriales también son para la gente que se quiere autopublicar, así ya te lo hacen todo. Y por otro lado, yo he leído cada libro que te hace perder totalmente la fe en las editoriales. Todo dependerá de lo que busques, supongo.
      ¡un saludo!

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      • the cuentista
        junio 20, 2016

        Vale, lo he mirado y ahora entiendo de donde viene mi confusión. Estoy influenciada por el contexto anglo en el que vivo. La corrección en ingles se llama edición (que incluye la corrección propiamente dicha, que es la ortotipografica). Mientras que en castellano editar es básicamente publicar.

        A mi es que me parece que “corrector” es una palabra pobre para lo que Blas hace. Corregir implica subsanar los errores. Pero esto va mas allá, no se trata solo de corregir lo que esta mal sino de modificar y mejorar. Si se piensa en “editors” míticos como Robert Gottlieb, que tenia los manuscritos a Heller hechos trizas, literalmente, con todos los parrafos cambiados y cubiertos de rojo… lo de corrector se le queda corto.

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  6. biblioaprenent
    junio 20, 2016

    Buenos días, en el anterior escrito mío hay, al menos, dos erratas. En la primera línea aparece un ‘que’ con una ‘q’ de más y en la séptima línea aparece ‘ortogtáficas’ en vez de ortográficas.
    Supongo que estas deber ser las erratas que llamáis ortotipográficas. En mi ordenador muchas veces se repiten letras y debo mirar dos o tres veces lo que escribo.
    Muchas gracias.

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  7. literatoluisrodriguez
    julio 4, 2016

    Soy Luis Nelson Rodríguez y muchas veces recurro a los sinónimos de word recién a la tercera revisión.
    Otra cosa en la que a veces tengo dudas es: español neutro o formal? Aquí en Uruguay ni se plantea el sabreis habeis,etc. Sin embargo apelo al mira en vez de mirá y otros regionalismos.
    Muchas gracias.

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    • soyperry
      julio 5, 2016

      Buenas, Luis.
      Creo que el tipo de español que vayas a usar depende de quién te vaya a leer, de la finalidad del escrito y, por supuesto, del país, porque en unos se aceptan cosas que en otros no.
      ¡Un saludo!

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Esta entrada fue publicada en junio 19, 2016 por en entrevistas y etiquetada con , , , , .

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