Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

¿Cómo será el fin de la humanidad?

La humanidad no durará para siempre. Lo siento si te he decepcionado, pero todo parece indicar a que tarde o temprano, todo acabará (sí, faltaría definir qué es “todo” o “siempre” a escala universal). Lo que no sabemos es exactamente cómo, ni cuándo ni por qué. Continuamente, en cualquier rincón del universo caen meteoritos, mueren estrellas, colisionan galaxias o cualquier evento astronómico que pueden hacer que una civilización quede destruida. Y evidentemente, nosotros no somos una excepción.

Los astrónomos, físicos, sociólogos, cosmólogos… han definido algunos peligros que nos amenazan como especie y que podrían ser los que nos condenaran. Ahora nos queda ver qué posibles finales son esos y cómo podríamos evitarlos, si es que se puede, claro.

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Autoaniquilados en una guerra nuclear

Una de las soluciones a la Paradoja de Fermi propone que no se han encontrado civilizaciones lo suficientemente avanzadas como para comunicarse con nosotros es que nunca llegan a serlo, puesto que se autodestruyen. De sobra sabemos que la energía nuclear, con una cantidad relativamente baja de bombas o misiles, puede causar daños enormes e incluso poner en juego al planeta Tierra. Pero también sabemos que la energía nuclear, os guste o no, va a ser clave en el futuro, puesto que es renovable (cosa que el petróleo o el carbón no son). Por eso, cuando una sociedad quiere seguir avanzando, tiene que recurrir a la energía nuclear. O bien, cuando una sociedad avanza, descubre la energía nuclear (sobre todo el Uranio) y aprende cómo utilizarla.

Entonces, parece inevitable que en algún momento u otro, esta energía nuclear se utilice como arma de guerra en el propio planeta, con los peligros que conlleva. Unas cuantas bombas de MIRAR pueden causar la destrucción completa de la humanidad: las cenizas tras la explosión podrían quedarse en la atmósfera, oscureciéndola e impidiendo que llegue la luz del Sol, de manera que habría un fuerte cambio climático: las temperaturas se harían mucho más frías, se echarían a perder todas las cosechas (porque las plantas no podrían hacer fotosíntesis) e incluso podrían cambiar las corrientes marinas.

Además, por si esto fuera poco, las lluvias podrían estar también contaminadas con residuos radiactivos que se hubieran quedado en la atmósfera, estropeando cosechas y dañando a humanos. Por último, algunas detonaciones nucleares pueden causar una especie de pulso electromagnético que interfiere con las comunicaciones. En el caso de que hubiera uno de estos (provocado o como algo secundario de la explosión nuclear) todas las comunicaciones se vendrían abajo, desde Internet hasta el teléfono, causando un enorme caos. No habría servicios esenciales, por ejemplo, electricidad y agua, y además no sería durante poco tiempo.  (Es interesante, pero no me extiendo más porque quiero hacer una entrada extra sobre esto).

Es cierto que ante este panorama quizás algunos humanos podrían sobrevivir, quizás en búnkeres y tirando de comida enlatada. Pero el llamado “invierno nuclear” provocado por el oscurecimiento de la atmósfera, podría durar hasta unas décadas o incluso más (dependiendo de la cantidad de material lanzado a la atmósfera). Y entonces ¿hasta cuánto puedes aguantar?

Por tanto, podría haber una pequeña probabilidad de que una fracción de la humanidad sobreviviera a la autoaniquilación. Pero esto sería muy poco probable, y menos aún si tenemos en cuenta que dentro de unos años la potencia nuclear podría llegar a ser muy superior a lo calculado. Y que después de todo ello se pueda volver a resurgir como civilización es aún más difícil.

Teóricamente, este final podría evitarse haciendo un buen uso de la potencia nuclear, restringiéndola o bien saliendo de la Tierra si es que para entonces somos capaces. De todas maneras, lo más fácil sería esconderle las bombas a King Jong Un (????)

Cargándonos la Tierra

Desde los inicios de la humanidad, nuestro planeta nos ha dado nutrientes y aire para respirar, energía y en general, todo lo que nos hace falta. Y nosotros lo hemos utilizado, evidentemente, pero quizás haya llegado un punto en el que estemos gastando por encima de nuestras posibilidades. Cada día emitimos más dióxido de carbono a la atmósfera, contaminamos masas de agua y tierra, la atmósfera se calienta, talamos trozos de bosque y etcétera etcétera.

Si continuamos a este ritmo sin tomar ninguna medida, el nivel del agua seguirá subiendo y zonas costeras se inundarán, los desiertos se harán cada vez más grandes, y habrá cada vez menos árboles que retroalimentarán lo anterior. Esto tendrá dos efectos principales: un cambio en el clima (producido por el cambio en las corrientes marinas, causado a su vez en el aumento del nivel del mar) y una escasez de alimentos (porque cada vez habrá menos tierras cultivables). Si a esto sumamos que cada vez hay más sobrepoblación en la Tierra y que algunos de los países más pobres están comenzando a desarrollarse…

Todo esto podría extenderse a nivel mundial hasta acabar con nosotros como civilización (quizás quedaran algunos humanos por ahí) que no estaríamos preparados para hacerle frente. La única solución sería obtener a tiempo una solución para revertir el daño causado (o al menos, frenarlo), aunque esto requeriría la colaboración de todos los países y un compromiso muy serio.

Y si no se consiguiera, la otra opción sería salir de la Tierra para ir a destrozar otros planetas, (que requeriría una cantidad de recursos enorme), pero sería inevitable que gran parte de la población se quedara en Tierra, del estilo de lo que pasa en el libro “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”. Pero ¿estaríamos a tiempo?

En una de las extinciones masivas

Vamos a imaginar que hemos sido unos chicos buenos y responsables y hemos dejado atrás el peligro de una guerra nuclear y además sabemos que tenemos recursos suficientes. ¿Estamos ya a salvo para siempre? ¡JÁ, LA PARCA NO DESCANSA!

Como sabéis, a lo largo de la historia de la Tierra han aparecido muchas especies y se han extinguido otras tantas. Esto no es nada raro, de hecho, cada poco tiempo desaparecen especies. Sin embargo, lo llamativo de esto es que hay veces que se han producido extinciones masivas, es decir, de muchísimas especies en un período de tiempo relativamente corto. Las causas de estas extinciones a menudo son cambios climáticos producidos por causas diferentes: podría haber una nueva era glaciar (se cree que se producen por variaciones en la rotación de la Tierra) o a causa de un meteorito similar al que acabó con los dinosaurios.

Estos peligros siempre van a estar ahí, independientemente de que haya humanos sobre la Tierra o no (se han estado produciendo siempre). En general, en la Tierra se han producido varias extinciones en masa causadas por meteoritos que estén relativamente bien documentadas, pero lo chocante es que hace unas décadas, astrónomos y geólogos descubrieron un patrón en ellas: ocurren cada 26 millones de años.

Esto, de primeras, resulta muy extraño porque ¿qué hay que tenga un ciclo de 26 millones de años? Nadie está seguro, pero las hipótesis son variadas. Hay quien dice que existe una estrella compañera del Sol que es invisible y que completa una órbita cada 26 millones de años, atravesando la Nube de Oort y provocando una lluvia de meteoritos sobre el sistema solar; otros afirman que cada 26 años, el sistema solar atraviesa el plano galáctico, alterando la nube de Oort con idéntico resultado. Esto es lo que se llama el Factor de Extinción Némesis (por si queréis saber más).

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Situación de la Nube de Oort respecto al sistema solar. 

La mala noticia es que esto parece inevitable: no solo bastaría con salir de la Tierra, sino que los meteoritos nos podrían alcanzar también en otras partes del sistema solar. La buena es que justo ahora estamos en medio de un ciclo de este tipo, así que hasta el próximo desastre tenemos más de 10 millones de años, lo cual debería ser tiempo de sobras para prepararnos. Posiblemente, para esa fecha seamos ya una civilización de Tipo I, como mínimo (es mucho más probable que seamos de tipo II o III) bien capaz de sacarnos de la zona afectada o bien capaz de destruir un meteorito que se aproximara hacia nosotros.

Engullidos por el Sol

De momento hemos conseguido esquivar a la destrucción con una maestría brillante. La humanidad y la Tierra parecen estar a salvo. Pero antes os he dicho que todo tiene un final, y el Sol no es una excepción.

Como seguramente sabéis, las estrellas son enormes bolas de fuego que se mantienen vivas gracias al hidrógeno, su combustible. Sin embargo, llegará un momento que se le empezará a acabar (es como si nuestro Sol se hiciera viejito) y entonces empezará a hincharse: se convertirá en lo que se llama una gigante roja.

El problema de esto es que se hará tan grande que barrerá gran parte del sistema solar, (y envidentemente, la Tierra se consumirá en una bola de fuego y se acabará fundiéndose). Por tanto, nos quedaremos sin hogar.

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Aunque aquí parezca que Marte se va de rositas, no es cierto, porque estará demasiado cerca del Sol.

Sin embargo tiene varias cosas buenas: que ocurrirá dentro de 5.000 millones de años, así que podemos estar tranquilos. Además, es algo que se lleva vigilando mucho tiempo, es decir, es complicado que nos pille por sorpresa. Por último, el hecho de que el Sol se haga mucho más grande implica que la zona habitable (donde la temperatura es aceptable para albergar vida) se desplaza hacia atrás. Así que los astros helados que están más allá de Plutón quizás se convirtieran en cálidos hogares para nosotros (durante el tiempo que le quedara al Sol, porque después ya no habría ni sistema solar).

La verdad es que, en mi opinión, la muerte del Sol no representa un peligro serio por dos razones. Primero: hay cosas que posiblemente nos hubieran obligado a salir de la Tierra antes, por lo que ya tendríamos esa tecnología desarrollada. Y segundo: hay muchísimo tiempo para prepararlo. Sí podría ser un problema si hubiera habido una recesión en nuestro desarrollo y no tuviéramos la tecnología suficiente, pero no lo veo probable.

Muertos con nuestra galaxia

Si conseguimos escapar de la muerte del sistema solar, significa que somos unos seres capaces de recorrer largas distancias. Sin embargo, nuestros primeros destinos serían estrellas de la Vía Láctea, nuestra galaxia (hay unas 200.000 millones), ya que son las más cercanas. Pero aquí tampoco estamos seguros del todo.

La galaxia más cercana a la Vía Láctea se llama Andrómeda, es bastante más grande que la nuestra, y ambas se están aproximando lenta pero inexorablemente. Llegará un día en que ambas colisionen (más bien será como si Andrómeda absorbiera a la Vía Láctea) y ahí es donde podría acabar nuestra galaxia.

Lo bueno es que las galaxias no son bloques de estrellas pegadas unos a otros, sino que están bastante separadas entre sí. Por tanto, aunque ambas galaxias colisionen, podremos evitar un choque en un período largo de tiempo.

Lo malo es que esto podría ocurrir dentro de unos 5.000-10.000 millones de años. Parece mucho, pero no es tanto tiempo si tenemos en cuenta cuándo ocurrirá la muerte del Sol (vamos, que son demasiadas emociones en poco tiempo y quizás no estemos listos).

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Posible representación de la colisión Vía Láctea-Andrómeda.

La solución a esto sería tener la suficiente potencia como para tener nuestra propia nave-planeta, desde la cual podríamos conducir a la humanidad de un sitio a otro del espacio, evitando los choques que podrían acabar con nosotros. Sin embargo, cuando pase ese tiempo podríamos haber cambiado tanto como especie que casi no merece la pena hacer especulaciones: quizás nos habríamos convertido ya en máquinas capaces de soportar el vacío y frío del espacio, o quizás solo seamos mente y nada de cuerpo.

Asistiendo al fin del universo

Por último, si alguna vez hemos llegado a convertirnos en señores del universo, capaces de viajar de una estrella a otra a placer, con toda la energía que podamos usar, y con una tecnología impensable para nuestros cerebros de civilización tipo 0, eso no quiere decir que estemos a salvo de cualquier peligro.

No, y es que el universo, igual que comenzó con el Big Bang, terminará. Hay dos hipótesis principales para el fin del universo. La primera es que siga expandiéndose indefinidamente, de tal forma que las galaxias y estrellas estén cada vez más lejos unas de otras. Esto provocaría que la temperatura se acercara al cero absoluto, donde todo serían agujeros negros y las estrellas habrían dejado de brillar. Finalmente, al cabo de mucho tiempo, toda la materia se acabaría separando tanto que se desintegraría, y solo quedarían partículas subatómicas. Esto es lo que se llama Big Freeze o muerte entrópica.

La segunda es que llegue un momento que no haya energía suficiente para seguir expandiéndose, con lo que poco a poco vaya frenándose y al final, la gravedad acabe provocando el proceso inverso, hasta que toda la masa del universo colisionara en un Big Crunch (el opuesto del Big Bang).

Los cosmólogos y físicos han realizado diversas mediciones con la masa del espacio para ver cuál de los dos posibles finales es el correcto, pero no han logrado ponerse de acuerdo, así que de momento no podemos saberlo, pero sí imaginar (más o menos lo que implicaría cada una, como ya os he explicado).

El resumen es que ambas exponen un panorama inhabitable: todo indica que es imposible salvarse y que la humanidad terminaría ahí. Sin embargo, hay un resquicio diminuto de esperanza: salir de nuestro universo. Actualmente, muchos físicos trabajan incansablemente para encontrar una Teoría del Todo, es decir, una teoría que unifique las leyes físicas que se conocen ahora mismo. Sin embargo, hay hechos que apuntan a que en esta teoría (que aún no se conoce) deben tener cabida muchas más de las tres dimensiones espaciales y una temporal que conocemos.

Algunos de los científicos que apoyan esta teoría afirman que existen 6 dimensiones más que no vemos porque durante el Big Bang se contrayeron en una pelotilla minúscula. Sin embargo, si nos acercamos al final del universo, por ejemplo, en un Big Crunch, podrían hacerse más grandes y permitirnos escapar si fuéramos capaces de construir un agujero de gusano o algo del estilo.

En mi opinión, esto no es muy probable, pero no hay que olvidar que hoy en día apenas se conoce nada sobre esto, además de que verificar las teorías es muy complicado (no es sencillo hacer experimentos de este calibre). Sin embargo, si hemos conseguido escapar a todos los peligros que os he descrito anteriormente y a todos los que no os he descrito pero seguro que acechan por ahí, seremos una civilización increíblemente avanzada, así que tendremos nuestros recursos y triquiñuelas.


Y hasta aquí la entrada de hoy. Si os ha gustado, no olvidéis dejar un comentario y compartir en las redes sociales para inundarlas con el optimismo que destila esto (?) Si queréis ampliar más sobre el tema, podéis leer el libro “Hiperespacio” de Michio Kaku, que tiene un par de capítulos dedicados a esto. (Y 470 páginas sobre las 10 dimensiones del universo). ¡Hasta el próximo domingo! 😀

 

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8 comentarios el “¿Cómo será el fin de la humanidad?

  1. German
    mayo 14, 2017

    Muy interesante! La verdad es que es un tema que me encanta… En este tema estoy con Asimov: si la humanidad no sale de la Tierra, estamos condenados (lo dice en varias novelas, por ejemplo en El fin de la eternidad). De hecho, ahí está Marte para recordarnos como acabaremos: un gran desierto rojo, con vientos huracanados barriendo el planeta, y temperaturas extremas.

    Por cierto, otros peligros que se podrían añadir: las emisiones solares (podrían freír todos los aparatos electrónicos) o las nuevas bacterias resistentes a todo. En ambos casos, volveríamos a la Edad Media. Y no hace falta tener mucha imaginación ni hacer proyecciones muy largas (la segunda está peligrosamente cerca, unos 25 años si las cosas no cambian). Igual esa es la explicación a la paradoja de Fermi: las civilizaciones acaban yendo adelante y atrás, pero nunca sobrepasan un cierto punto…

    Hace poco estuve leyendo cosas sobre qué había antes del Big Bang. Hay teorías muy interesantes: nuestro universo se creó con lo que se expulsó de un agujero negro supermasivo de otro universo; antes del Big Bang no existía el tiempo (lo que justifican con la teoría de la relatividad), el multiverso, etc., etc. Podría ser una buena idea para otra entrada 😀

    Saludos!

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    • soyperry
      mayo 15, 2017

      ¡Buenas! Claro, tienes razón en lo de las bacterias, y en verdad es algo que se puede inferir fácilmente de lo que he explicado; cierto que una guerra nuclear no es lo único que puede pasar. Lo de las emisiones solares sí que no lo había pensado y eso que mencioné el pulso electromagnético de la bomba XD De todas maneras, hay cosas que nos matarían directamente y otras que nos llevarían a la Edad Media, pero habría forma de recuperarnos, supongo.
      Y bueno, teóricamente “antes” del Big Bang no existe porque no había tiempo, no puede haber un antes (???) Creo que hay cosas que son demasiado para mi cerebro de mortal.
      ¡Muchas gracias por las aportaciones, un saludo!

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      • German
        mayo 15, 2017

        Sobre lo del tiempo y el Big Bang, leí hace unos días lo de este hombre: https://www.wired.com/2010/02/what-is-time/ (aunque ya tiene un tiempo, es de 2010) y me pareció muy interesante… Lo del “time with an arrow” para nuestro universo y el tiempo en el universo estático tiene su gracia.

        Saludos!

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  2. Jen Moraz
    mayo 15, 2017

    No sé por qué siempre me han parecido muy interesantes las formas de aniquilación que podría sufrir nuestra civilización. Ahora mismo creo que una pandemia muy bestia o una bomba nuclear serían las más probables. De todas formas, creo que si ocurriera alguna catástrofe que llevara a nuestra civilización a la “edad media”, nos acabaríamos matando entre nosotros XD

    Muy interesante, como siempre. Saludos 🙂

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    • soyperry
      mayo 15, 2017

      ¡Buenas! Vuelvo a hacer notar que volver a la Edad Media no supondría “el fin de la humanidad” así que no le di tanta importancia. Me refería a aniquilados 100% xD
      Matarnos entre nosotros es otro asunto… Si quedan pocos, igual están demasiado lejos para hacerlo jajaja gracias por pasarte, un saludo.

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  3. capirotada
    mayo 16, 2017

    Muy interesante, recordé el relato “la última pregunta” de Asimov.
    “¿Cómo puede disminuirse masivamente la cantidad neta de entropía del universo?”

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  4. Pingback: Los 7 géneros imprescindibles de la ciencia ficción - María del Mar González Gómez

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Esta entrada fue publicada en mayo 14, 2017 por en Ciencia para escritores y etiquetada con , , .

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