Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Acerca de la experimentación con animales

¡Buenas a todos! Hoy vengo a hablaros de un tema interesantísimo: los aspectos legales y éticos de la experimentación animal. Como seguramente sabréis, estudio Biotecnología y actualmente estoy haciendo una asignatura de Aspectos Sociales y Legales, donde nos hablan de bioética, leyes de investigación…etc. El pasado viernes 31 de marzo vino a darnos un seminario acerca de experimentación animal, Jorge Palacio, miembro del Comité Ético Animal de la Universidad de Zaragoza. La verdad es que me pareció muy interesante, así que hoy quiero transmitiros lo que él nos contó y que si vais a opinar sobre este polémico tema, al menos lo hagáis informados.

Podéis demonizar todo lo que queráis la investigación animal, podéis poneros en su contra e intentar abolirla, pero sabed que de momento es necesaria. Lo que quiero que dar a conocer con esta entrada es cómo se hace y por qué no es tan horrible como muchos imaginan. Es fácil posicionarse contra algo que suena mal y que no conoces, pero también es fácil leer este post y enterarse un poco más.

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Monumento a todos los ratones de laboratorio que han muerto para que la ciencia avance (en Rusia).

 

Cifras de la experimentación animal

Vamos a empezar por el principio, ¿qué animales se usan?¿para qué?¿y cuántos?

Sabemos que experimentar con animales es un tema polémico, mucha gente no quiere ni oír hablar del tema. Sin embargo, a día de hoy es imprescindible si queremos que la ciencia avance. Podemos hacer modelos matemáticos para predecir el comportamiento de fármacos, podemos probarlo en bacterias y en células animales, pero esto no sirve ni de lejos para predecir su comportamiento en sistemas tan complejos como es un cuerpo humano. Sería muy muy peligroso pasar directamente de células a personas y la única alternativa ahora mismo a investigar con animales es eso, hacerlo en humanos. Por supuesto, teniendo en cuenta de que las cifras de humanos usados debería ser enorme y de que muchos morirían, tendrían enfermedades graves, o directamente habría que sacrificarlos, incluso aunque se hiciera con el mayor cuidado posible.

Puede que a mucha gente le compense, pero no hay que olvidar que esas personas deberían ser voluntarias y ¿de dónde las sacas? Aquí, ante el supuesto bastante probable de que no se consiga un número suficiente de voluntarios tendríamos dos opciones: obligar a gente determinada a hacer los experimentos (vamos, exactamente igual que obligar a animales) o no hacerlos (vamos, que el progreso se reduciría muchísimo, porque ya he dicho que son necesarios).

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Un animalario: únicos sitios donde se puede trabajar con animales.

Por otro lado, cuando pensamos en investigar con animales, todos nos imaginamos a científicos usando cientos y cientos de ratones y ratas blancas. Y es que entre ratas, ratones y conejos ya son el 80% de los animales de experimentación. Sin embargo, se usan muchísimos más: cerdos, pollos, vacas, peces, primates…etc. Yo diría que la gran mayoría de animales se usan de una forma u otra para experimentar. Y aquí ya están los primeros tirándome piedras: “¡Perros y gatos no, que son muy bonitos!”. Bueno, ¿y en quién creéis que se prueban los medicamentos para perros?¿En salamandras? Mucha gente tiende a olvidar que hay experimentación con animales para animales. Las vacunas para gatos se prueban, los antibióticos para vacas también.

Todos los animales vivos vertebrados están protegidos por la ley, es decir, experimentar con ellos no es como experimentar con proteínas. Esta debería ser la primera prueba de que existe una preocupación por el bienestar de los animales. Un ejemplo: la ley protege a los animales vertebrados y a los cefalópodos, porque tienen una importante sensibilidad al dolor. Quizás el día de mañana, cuando se sepa más sobre el sistema nervioso de moscas y gusanos, estos, por muy insignificantes que puedan parecer, también estarán recogidos.

Siguiente punto, ¿cuántos se usan? O lo que es más importante, ¿cuántos se usan comparado con otros sectores? Pues bueno, en Europa en 2008 se usaron alrededor de 12 millones de animales, entre investigación básica, aplicada, docencia, etc. Esto puede parecer una burrada y de hecho, mucha gente se alarmó al conocer los datos. Pero claro, vamos a traducirlo a cifras más cercanas a nosotros (cálculos cortesía de los ingleses): en UK, la esperanza de vida son 78 años. Eso quiere decir que a cada inglés le toca, durante toda su vida, que se experimenten con 4 ratones, media rata y 0,64 peces. Y en España, aún sale a menos. Resumen: a cada uno de vosotros le tocaría experimentar con aproximadamente dos ratones a lo largo de su vida (y ni siquiera todos ellos morirán o sufrirán). Dicho así no parece tanto, ¿no? Otro ejemplo, por cada animal con el que se experimenta, nos comemos 45 cerdos (sí, solo cerdos). Vaya, vaya, no me lo esperaba.

Cómo velar por el bienestar de los animales: la norma de las tres R’s

Como sabéis, la sociedad ha cambiado y con ella, la perspectiva que se tiene sobre la experimentación animal, también. Conforme las necesidades básicas de la gente se han ido cubriendo, se han podido empezar a preocupar de otras cosas que antes no les habían preocupado, por ejemplo, los derechos de los animales (que no digo que esté mal, de ninguna manera, pero estaréis de acuerdo conmigo en que la sociedad no se preocupa por los ratones de laboratorio si no tiene nada que llevarse a la boca).

Por eso, ahora todo está muchísimo más regulado y legislado. Hay muchas leyes que no voy a mencionar aquí* porque realmente no serviría de nada, pero sí que os voy a contar algo que se tiene que cumplir SIEMPRE, y que es lo que al final rige a la experimentación animal: la regla de las tres R’s 2.0 (sí, porque no es reducir, reciclar y reutilizar).

La regla de las tres R’s de Russell y Burch tiene, como es evidente, tres principios: Reemplazamiento, Reducción y Refinamiento, 100% encaminados al bienestar de los animales, y ahora os voy a explicar en qué consisten.

Reemplazamiento

Antes de empezar un experimento hay que cuestionarse ¿es necesario el uso de animales? El reemplazamiento consiste precisamente en  cambiar los animales por otros modelos durante el experimento. Por ejemplo, en lugar de ratones se pueden usar líneas celulares, baños de órganos, gusanos o moscas (recordad, en la ley están protegidos de momento los animales vertebrados).

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Cultivo de células animales HeLa, que son muy útiles en el laboratorio para ciertos experimentos.

 

Además, hoy en día existen programas de ordenador que hacen modelos matemáticos muy fieles a la realidad, en los que, cuando introduces los datos te simula lo que pasaría en el cuerpo de un animal, por ejemplo.

La idea es usar animales solamente para las etapas de los experimentos en los que no se puedan sustituir por nada más en lugar de en todas las que me apetezca. Antes ya he dicho que la experimentación animal es necesaria, lo cual no quiere decir que en algunas etapas no puedan sustituirse por otras cosas.

Habrá quién me diga “pero Raquel, si reemplazo un ratón con un gusano se me irá el experimento a la mierda porque no se parecen en nada”, pero eso no siempre es verdad. Lo que buscamos en los modelos que utilizamos en la experimentación es que sepan discriminar, es decir, que nos permite reproducir una propiedad concreta del original (aunque el resto lo copien muy mal). Por ejemplo, aunque un gusano sea totalmente diferente de un humano, tiene rutas metabólicas casi exactamente iguales, lo que nos puede servir para probar un determinado fármaco en las primeras etapas.

Resumen del reemplazamiento: ¿son necesarios 100% los animales en esta etapa del experimento? Sí –> Adelante, úsalos. No –> pues no los uses, campeón.

Reducción

Esta creo que es bastante obvia y solo llegamos a ella una vez que estamos seguros de que necesitamos usar animales por narices. Sin embargo, cuanto menos tengamos que usar, mejor, y desde luego, no se nos va a permitir usar más de los que necesitas. Es evidente que no puedes hacer un experimento con un solo ratón y obtener resultados concluyentes (hola, estadística), pero tampoco te hace falta usar infinitos ratones.

La estadística nos da una serie de herramientas muy precisas para calcular el número de animales con los que hay que experimentar para obtener resultados estadísticamente significativos. Por eso, si al calcular tu experimento te sale que necesitas 100 ratones, no te van a dejar coger 200 “por si acaso”. Se utilizan los que dice la estadística y punto.

Hay distintas estrategias para favorecer la reducción. Aparte de usar la estadística y planear con cuidado los experimentos, también se realizan estudios piloto primero, con muy pocos animales para ver si puede funcionar, se analizan los datos rápido (para ver si hay algo posterior que me puedo ahorrar), y se fomenta la comunicación entre distintos centros para ver si se les puede dar salida a algunos animales que haría falta sacrificar (o incluso sus órganos).

Además, se disminuye la variabilidad al máximo, tanto de los animales como de las condiciones del experimento. Esto hace que se tengan que usar menos animales (se obtienen resultados más homogéneos partiendo de 10 perros de raza beagle que de 1 perro de cada raza. Entonces, en vez de usar solo 10 beagles, deberíamos usar 10 de cada raza, y de reducir nada). Vamos, se disminuye toda posible fuente de variación estandarizando los experimentos para conseguir obtener los mismos resultados usando menos animales.

Resumen de la reducción: ¿cuál es el número mínimo de animales que tienes que usar? Pues no uses más.

Refinamiento

Una vez que he decidido que los animales son 100% necesarios en el experimento y que voy a usar el menor número necesario, llega la etapa del refinamiento, encaminada al bienestar de los animales que no me queda más remedio que utilizar. La idea es albergar, experimentar y en definitiva, tratar a los animales de la mejor manera posible, de la más respetuosa y minimizando el sufrimiento lo posible.

Antes de seguir, es importante mencionar que el sufrimiento no siempre se puede evitar: hay que hacer operaciones, biopsias, habrá que estudiar los efectos secundarios de fármacos, inducir enfermedades y un sinfín de etcéteras que no son inocuas. Sin embargo, las cosas siempre se pueden hacer de varias maneras, y estas se hacen con cuidado. Por poneros algunos ejemplos: se suministran analgésicos y anestesias cuando se prevee que habrá dolor, se hace todo aséptico para que no cojan infecciones, se deja un tiempo de aclimatación al nuevo hogar, se les manipula con cuidado y además, se usa la eutanasia adecuada para cada especie. Nada de cogerlos de cualquier manera, operarles a lo bruto y luego romperles el cuello.

Imagen relacionada

Imagen de un centro de investigación animal.

Todo lo que se les puede hacer a los animales está muy regulado: cuántas veces se les puede pinchar, dónde, cuánta sangre se les puede sacar, cómo se estabulan, qué necesitan…etc, etc. Si os dais cuenta, todas estas cosas afectan mínimamente al investigador, de hecho, incluso es un poco más farragoso, pero afectan muchísimo a los animales… y por eso se llevan a cabo.

Resumen del refinamiento: si no te queda otra que usar animales y que hacerles sufrir, al menos trátalos lo mejor que puedas.

Desmontando algunos mitos

Mito 1: los cosméticos que usas se prueban en pobres animales.

Mentira siempre que vivas en Europa. Desde hace tiempo, probar productos cosméticos en animales está prohibido en Europa y no solo eso, sino que también se ha prohibido importar cualquier producto testado en animales en otro país. Si vives en un país fuera de Europa, entonces quizás sí estés usando cosméticos probados en animales sin saberlo, pero quizás te alegre saber que parece que la tendencia es ir a menos.

Mito 2: las investigaciones con grandes simios son comunes porque se parecen mucho a nosotros.

Mentira. Las investigaciones con grandes simios también están prohibidas en Europa, así que por ejemplo, no se puede investigar con gorilas. Aun así, los primates no humanos suponen solo un 0,08% de la investigación en Europa, que es poquísimo. Hay investigaciones que no queda más remedio que hacerlas con ellos, pero son las menos. Además, ya os he dicho antes que lo importante no es que se parezcan mucho a nosotros, sino que discriminen bien.

Mito 3: el bienestar de los animales es secundario, importan los datos y el dinero.

Mentira, porque si fuera verdad, esta entrada ni siquiera está escrita. En las últimas décadas se ha venido legislando mucho por el bienestar de los animales (siendo que lo ideal sería no investigar con ellos, pero no queda otra).

Os voy a poner un ejemplo que me encantó: unos investigadores húngaros estaban haciendo un experimento para ver qué áreas de la corteza cerebral de los perros se activaban más durante determinados estímulos. Cualquier persona a la que le hayan hecho una resonancia magnética sabe que estar en el tubo quieto durante un rato es molesto, pero ¿cómo se lo explicas a un perro? Bien, pues este equipo prefirió entrenar a los animales para que fueran capaces de estar quietos durante la resonancia, con la consiguiente inversión de esfuerzo y tiempo, en lugar de ponerles una anestesia, con los riesgos y molestias que implica.

Trained dogs around the fMRI scanner used in the study: Dogs, like people, use the left hemisphere to process words, and the right hemisphere brain region to process intonation, according to the new study in Science.

Perretes del experimento.

Mito 4: cualquiera puede trabajar con animales.

Mentira. Hoy en día, (por lo menos en España) para trabajar con animales debes de tener un curso especial que te capacita para ello. Ahí te enseñan a coger a los animales, cómo tratarlos… en general lo básico para hacer bien el refinamiento (también puedes hacerlo si eres el investigador principal, aplicado a diseñar bien el experimento). Si no tienes este curso, no puedes trabajar con animales, así que cualquiera no vale.

Mito 5: los científicos hacen siempre lo que les da la gana, total, nadie se preocupa por ellos…

Mentira. No sé si lo sabéis, pero los científicos no están en su sótano haciendo maldades en secreto. En primer lugar, para trabajar en algo tienen que tener el proyecto aprobado, y de las revisiones que tienen que pasar, una la hace el comité de ética animal, que evidentemente, no aprueba ningún proyecto que no cumpla, como mínimo, la regla de las tres R’s. Además, últimamente se está fomentando mucho la transparencia en materia de experimentación animal, y muchas organizaciones de España están firmando pactos para que se conozca más lo que hacen y cómo lo hacen (lo podéis ver aquí).


Total, que como habéis podido ver, la experimentación animal es menos oscura de lo que sugiere el simple nombre. Si sigues estando en contra, bueno, lo respeto (aunque espero que la entrada te haya tranquilizado un poco). Y para resumir, os voy a dejar una frase que dijo el profesor que nos impartió la charla y que creo que es importante que sepáis:

Solo usaremos animales si los objetivos que persigue el proyecto son válidos, no queda otro remedio y el dolor y sufrimiento se reduce al mínimo. Estos objetivos debe contribuir al bienestar humano o animal.

*Si alguien quiere los apuntes que tomé en esa clase, no tiene más que pedírmelos. Hay muchos más datos e información que no me cabían aquí, aunque lo importante sí lo he puesto.

Y eso es todo por esta semana. Espero que os haya gustado y que os haya abierto un poco los ojos. Recordad que agradezco vuestros comentarios y la difusión en las redes. ¡Hasta la próxima entrada!

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6 comentarios el “Acerca de la experimentación con animales

  1. lilykerry
    abril 2, 2017

    Gracias, gracias, gracias. Hace un rato que he estado pensando en hacer una entrada similar en mi blog, pero es de reseñas y quedaría sobrando. Por suerte, me has quitado las palabras, en serio. Yo vivo en México y aquí las leyes al respecto son un poco más laxas y no se te exige rigurosamente un curso especializado para trabajar con animales, aunque yo creo que se debería.
    Me doy de topes cuando veo como cualquier ignorante con internet sataniza la experimentación con animales y dan ganas de gritarle que deje de tragar carne si tanto le importa o que se deje morir por una enfermedad pequeña y rechace las vacunas para no apoyar al horrible sistema de asesinatos animales en masa, ¿no? ._. Dios, lo que me ha tocado escuchar…
    Aunque también da coraje que algunos compañeros de la universidad utilizan los trabajos con animales para divertirse y tampoco se trata de eso. Lo primero que nos dicen antes de darnos los animales es que no vamos a jugar a rómpele el cuello a la rata. Una de mis profesoras incluso amenazó a su grupo diciendo “el primer animal que chille y todos están reprobados”. A mí me pareció perfecto.
    En fin, una entrada buenísima.
    ¿Me pasarías esos apuntes, por favor? Me serían muy útiles.

    Comparto por todos lados y lo imprimo para lanzarlo a la cabeza del siguiente genio de turno.

    Un beso enorme

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      abril 2, 2017

      ¡Hola, muchísimas gracias!
      Por eso mismo hice la entrada… No me gusta cuando la gente tiene una ferviente opinión que está totalmente desinformada.
      Y bueno, es evidente que malas prácticas habrá en todos lados, regulado o no. Pero creo que son los menos y que por cada imbécil que trata mal a los animales hay varios diciéndole que se corte.
      En cuanto a lo de los apuntes, si quieres mándame tu dirección de correo por el apartado “Contacto” del blog y te los mando sin problema.
      En fin, muchísimas gracias por pasarte, comentar y compartir, un saludo!

      Me gusta

  2. capirotada
    abril 2, 2017

    Muy informativo (como siempre) y gracias por tumbar un par de mitos,

    Otra aplicación de la experimentación animal, es en la medicina. Los estudiantes practican con animales (Operaciones, analgésicos…), puede sonar horroroso, pero aquello puede salvar vidas, además, es necesario.

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      abril 2, 2017

      ¡Muchas gracias! Me parecía necesario ^^ lo de la medicina nos lo contaron, es a lo que me refería cuando hablaba de docencia, aunque igual no queda muy claro. Gracias por la aportación, un saludo 🙂

      Le gusta a 1 persona

  3. Tar
    abril 2, 2017

    ¡Genial la entrada! Me ha tranquilizado bastante la verdad. De base sabía que no quedaba otra pero ver más detalles ha sido muy útil.

    ¡Muchas gracias!

    Me gusta

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Esta entrada fue publicada en abril 2, 2017 por en Ciencia para escritores y etiquetada con .

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