Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

¿Podemos predecir el futuro de la humanidad?

Hay quien dice que para predecir el futuro solo hay que mirar hacia el pasado. Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y que por eso la historia es cíclica, siempre se repite. Sabiendo esto, ¿no sería muy fácil predecir el futuro?

De esta premisa parte Asimov en su novela “Fundación” (de la que ya hablé aquí) y nos describe una nueva ciencia apasionante: la psicohistoria. Como su propio nombre indica, esta disciplina que Asimov inventó mezclaba la historia  con la psicología para ver qué decisiones podían tomar los seres humanos en conjunto. Además, uniendo esto con las matemáticas y la estadística, los psicohistoriadores podían calcular de forma muy precisa lo que pasaría en decenas, cientos e incluso miles de años.

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La psicohistoria surge en un universo habitado por billones de personas, que pueblan cientos de planetas, lo cual permite explicar en parte por qué se pueden hacer predicciones tan exactas (algo que no podría hacerse en la Tierra, por ejemplo). Esto tiene muchísimo que ver con la estadística y probabilidad, y os lo voy a explicar rápidamente con un ejemplo.

Nosotros sabemos perfectamente que, si tiramos al aire una moneda normal y corriente, la probabilidad de que salga cara o cruz es exactamente del 50%, es decir, del 0,5 sobre 1. Pero si tiramos al aire dos veces una moneda, nadie se sorprendería al ver dos caras o dos cruces. En cambio, si la tiráramos, ponte 1 millón de veces, sí que nos sorprenderíamos de encontrar 200.000 caras y 800.000 cruces. Por eso mismo, si nosotros quisiéramos comprobar si una moneda está trucada o no, no podríamos limitarnos a tirarla 10 veces: podríamos obtener 6 caras y 4 cruces y pensaríamos que está trucada, pero no tiene por qué: la probabilidad de obtener 6 caras lanzando una moneda 10 veces es de aproximadamente el 20%. Y de que salgan 7 caras, de casi el 12%. Poco fiable ¿no?

Yo he calculado esto gracias a la fórmula de la distribución binomial, esta:

{\displaystyle \!f(x)={n \choose x}p^{x}(1-p)^{n-x}\,\!}

Donde n es el número de veces que haces el experimento, por llamarlo de alguna manera, x es las veces que quieres que salga un resultado concreto y p la probabilidad de que salga ese resultado. Por ejemplo, si tiramos un dado 40 veces y queremos saber cuál es la probabilidad de obtener 5 veces el 1, n=40, x=5 y p=1/6 (porque un 1 es una cara entre 6 del dado, a menos que sea un dado de rol, que entonces hay que aplicar las normas del rol).

No os asustéis por esa especie de fracción pero sin rayita de fracción, porque simplemente son números combinatorios. Equivale a esto:

{\displaystyle \!{n \choose x}={\frac {n!}{x!(n-x)!}}\,\!}

Esas exclamaciones no significan alegría, sino que son un factorial, que corresponde a la multiplicación de todos los números naturales anteriores a él (con él incluido). Vamos, que el factorial de 4 sería: 4!= 4 * 3 * 2 * 1. De todas maneras, no os asustéis, que el simbolito ! aparece en cualquier calculadora científica.

¿Y a que viene todo esto? En realidad, solo quería hacer que os sintierais un poco científicos, pero sobre todo que entendierais que, cuanto mayor sea n, más fácil es que la probabilidad de algo se cumpla a la hora de hacer el experimento. Con el mismo ejemplo de la moneda que os he hecho antes, ¿sabríais calcularme cuál es la probabilidad de obtener un 70% de caras si lanzo una moneda 100 veces?

Aunque no sepáis, ya os informo yo: la probabilidad es muchísimo menor, no llega ni siquiera al 0,01%. ¿Qué nos indica esto? Que cuantas más veces realices un experimento de la misma manera, más fiable será el resultado.

En el caso de la psicohistoria y el universo de Asimov hay que tener en cuenta que no es tirar un dado. En cada momento se pueden tomar muchísimas decisiones posibles, cada una con probabilidades muy diferentes, que tendrán consecuencias sobre la historia diferentes y etcétera etcétera. Es evidente que los psicohistoriadores no llegan a ningún lado con la fórmula de la distribución binomial que os acabo de explicar, pero por suerte, la estadística es una disciplina con bastantes fórmulas y cosas que aplicar.

¿Qué más hace falta para hacer la psicohistoria? Bueno, pues está claro: psicología e historia. Si quieres predecir acciones, vas a tener qué tener muy claro cuáles son las posibilidades que tienes. No puedes predecirme la probabilidad de sacar un 4 en un dado si no sabes qué tipo de dado estás tirando.

Para eso, creo yo, son importantísimas las bases de datos, donde se almacene toda la información posible sobre las decisiones que se tomaron en momentos X de cualquier tipo. Hoy en día se hacen experimentos con muchísima gente en los que se les hace tomar decisiones para luego poder predecir comportamientos (yo me apunté para participar en uno que hacían en mi ciudad, pero todavía no he hecho ninguna prueba).

Además, yo creo que aquí también entra en juego la neurociencia: habría que estudiar las conexiones neuronales y la actividad cerebral relacionadas con la toma de decisiones. Ya sabemos que cada persona toma decisiones diferentes basándose en su propia opinión, pero es que esto también está muy relacionado con el cerebro de cada uno.

¿Cuál es la idea de todo esto? Está claro, recopilar el mayor número posible de datos para después poder crear fórmulas y algoritmos matemáticos que predigan cómo va a ser el futuro de la humanidad. ¡Ojo!  Los psicohistoriadores no podían predecir el futuro de una sola persona: una vida está íntimamente relacionada con otras, así que para los psicohistoriadores solo era alcanzable calcular los comportamiento “de la masa“. (Sí que es cierto que podían saber lo que les iba a pasar a personas concretas, pero lo calculaban cuando estas eran una figura importante en una trama, por ejemplo, un presidente).

Al final, la mayoría de sus predicciones acababan siendo del tipo “dentro de mil años habrá una guerra que afectará a toda la civilización”. No te pueden decir quién dirigirá la guerra, ni si tú morirás en ella, pero sí podrían calcular cuánto va durar, por qué ocurrió y qué hacer para evitarlo.

Esto puede parecer a primera vista un poco paradójico, pero no lo es. Los psicohistoriadores pueden predecir el futuro tal y como sería si ellos no lo cambiaran. También pueden calcular los efectos que tendrá una u otra decisión, de tal forma que al final tomarán la mejor para todos. Y una vez que la toman, las cosas vuelven a cambiar, pero lo harán según lo que han calculado antes (si es que lo han hecho bien). Se parecería un poco a ver venir un meteorito que chocaría con la Tierra en 10o años, calcular cuál es la mejor opción para librarnos de él y llevarla a cabo. Sí, podemos fallar. Sí, pueden venir más meteoritos. Pero nos hemos librado de un problema en el futuro.

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No es exactamente cambiar el futuro rollo Marty McFly, pero bueno…

Sinceramente, esta propuesta de Asimov me parece fascinante. Creo que sería bastante imposible llevar a cabo algo parecido en la Tierra (al menos a corto-medio plazo), aunque seguro que hay gente por ahí recopilando datos y creando algoritmos para predecir el futuro. Y de todas maneras, ¿quién soy yo para predecir lo que se puede y lo que no se puede hacer?

Mi principal argumento es que la mente humana es más compleja de lo que se puede abarcar, pero se pueden hacer muchas simplificaciones, mejorar los algoritmos, recopilar muchos datos y conseguir un acercamiento pasable. La verdad es que no lo tengo muy claro: no soy experta en informática, ni en estadística, ni en psicología ni en historia, ni en neurociencia, solo soy una persona que lee mucho y se informa. De todas maneras, si alguien se considera lo suficientemente experto como para empezar a crear algo de este estilo, puede dejar sus datos por aquí y yo me encargaré de poner en contacto a todos los que se ofrezcan, a modo de Tinder Psicohistoria TM.

Igual alguno me salta al cuello: “¡¿pero qué haces, loca?!¡Predecir el futuro nooorrl!”. Bueno, la verdad es que estoy segura de que más de uno estaría en contra de un proyecto de este tipo. ¿No es peligroso que una cúpula conozca el futuro de la humanidad y tomen decisiones unilateralmente?¿O es que cualquiera puede ser psicohistoriador?¿Demasiados psicohistoriadores fastidiarían el plan? (sí, todo apunta a que sí).

Y esto me lleva a hablar de otro problema, más bien moral. Si tenemos que decidir el bien común de la humanidad, seguramente en muchas ocasiones pase por perjudicar a algunos grupos. ¿Estaría bien hacerlo deliberadamente? Por ejemplo, existe el rumor* de que durante la Segunda Guerra Mundial, Churchill sabía que los nazis iban a bombardear Coventry porque acababan de descifrar los mensajes de la máquina Enigma gracias a Turing. Sin embargo, prefirió no evacuar la ciudad y dejar morir a los civiles para no revelar a los nazis que tenían esa ventaja. En caso de que esto fuera cierto ¿eso fue ético?¿Hizo bien?¿Qué habríais hecho vosotros? Suponed que algo del estilo ocurriera a escala planetaria o incluso universal, ¿es ético que una persona decida así acerca de nuestras vidas, aunque sea tomando una decisión motivada por el bien común? Aquí hay bastante debate, y la verdad es que no me voy a mojar. Pero es otro aspecto apasionante de la psicohistoria.

En conclusión, quería que os quedarais con varias cosas. En primer lugar, con lo fantástico y maravilloso que es Asimov porque, a ver, ¿cuántos de vosotros podéis presumir de haber creado una ciencia ficticia? Pero también quería tomar sus ideas, que no son más que esbozos en el libro (no os vayáis a pensar que es un ensayo sobre psicohistoria), y ampliarlas un poco, ver si podrían ser posibles y cómo. Y os quiero animar a todos a plantearos preguntas, a pensar, a ser críticos con lo que os enseñan y a tener nuevas ideas mezclando viejas.

Si os ha gustado la entrada, no olvidéis compartir en las redes y también podéis dejarme un comentario. ¡Hasta el próximo domingo!

*Digo rumor porque algunas fuentes lo pintan como mentira, otras como verdad y no sé de quién fiarme (aunque tiene pinta de ser mentira). Decidid, tampoco es importante para el caso que nos ocupa.

 

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4 comentarios el “¿Podemos predecir el futuro de la humanidad?

  1. Pingback: Convertir la ciencia en religión | Relatos en la Isla Tintero

  2. capirotada
    marzo 19, 2017

    Como siempre muy informativo.

    Se podria decir que la psicohistoria es un modelo matematico del comportamiento de grandes grupos de personas.

    Para ello se tiene que conocer todas las variables, por eso en el universo de la Fundación esta poblado por humanos, ya que la psicohistoria esta modelada al comportamiento humano.

    PD. Buena explicación sobre probabilidad y suerte con la saga 😉

    Le gusta a 1 persona

  3. Pingback: Acerca de la experimentación con animales | Relatos en la Isla Tintero

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Esta entrada fue publicada en marzo 19, 2017 por en Ciencia para escritores y etiquetada con , .

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