Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Convertir la ciencia en religión

¡Buenas a todos! Hace unos días me acabé “Fundación” de Asimov (solo “Fundación”, todos los demás libros de esa saga aún no) y como ya adelanté en Twitter, daba para entrada. O mejor dicho, para entradaS (Actualización: podéis encontrar mi otra entrada sobre “Fundación” aquí)

Antes de empezar el libro, no sé porqué, tenía la impresión de que iba a ser un tostón, y menos mal que mi tío me animó a empezarlo, que si no… A lo que voy es que, aparte de haberme encantado, Asimov no decepciona. En serio, me hago cruces acerca de cómo pude pensar que cualquier cosa escrita por este hombre iba a ser aburrida. Aburrida para mí, entiéndase, para vosotros ya no sé.

Total, que hoy quiero repasar un aspecto de esa novela que me ha fascinado muchísimo. Pero antes, una pequeña advertencia.

ATENCIÓN, PUEDE CONTENER TRAZAS DE SPOILERS.

Voy a intentar no spoilear nada, evidentemente, pero puede que se me escape algo. El aspecto que voy a analizar se puede ver enseguida en la novela, y no pilla a casi nadie de sorpresa. Pero aún así, si queréis leérosla sin impresiones previas, iros de esta entrada. Si lo que queréis es no estropeárosla mucho, os hago un símil para que veais la proporción de spoiler. Imaginad que una novela cuenta la historia de varias generaciones de una familia. Yo podría analizar cómo pasaron de ser muy pobres a muy ricos. Obvio que es algo importante en la historia de la familia, pero ni ocurre de sorpresa ni es algo totalmnte inesperado, o al menos eso creo. En resumen, que espero no chafaros mucho, pero que siempre podéis dejar de leer (si pincháis en el dibujo de la pluma os lleva al inicio y podéis elegir otra entrada). Así que ¡al lío!

Partamos de una famosa frase de Arthur C. Clarke, autor de numerosas novelas de ciencia ficción y uno de los autores que más admiro:

Resultado de imagen de cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia

Esto es cierto y es así. ¿Qué es la magia? La magia se ha definido como “el conjunto de conocimientos y prácticas con los que se pretende conseguir cosas extraordinarias con ayuda de seres o fuerzas sobrenaturales.” Para nosotros, la magia es aquello que nos ayuda a hacer lo imposible. Volar en escoba se hace gracias a la magia, se convierte el plomo en oro con magia, se lee la mente de otra persona con magia, y así, un sinfín de cosas que tienen un común denominador: no sabemos hacerlas o no entendemos cómo se hace.

Pero hoy en día, hay muchísimas cosas que no sabemos hacer y que no entendemos cómo se hacen y aún así, seguimos manteniendo que la magia no existe. Esto es porque, aunque nosotros no lleguemos a entenderlo, sabemos que tiene truco (exactamente igual que los magos que aparecen en la tele) y que otras personas sí lo entienden. Por ejemplo, que levante la mano quién me pueda explicar cómo vuela un avión. Igual pocas personas pueden, pero en general todos sabemos que se puede explicar mediante la física, y que hay gente que lo entiende y lo estudia. Pues con todas las demás cosas pasa lo mismo.

Entonces, para nuestra sociedad, la magia sería algo que ni sabemos hacer, ni entendemos, ni podemos explicar mediante leyes científicas. Pero, por desgracia, nosotros no entendemos todo el Universo. Estamos todavía muy lejos de conocerlo todo sobre nuestro entorno, y eso incluye también cosas mucho más cercanas, como el cerebro, el genoma y etc, etc.

Y por supuesto, el hecho de que nosotros no lo conozcamos todo, abre la posibilidad a que otras civilizaciones más avanzadas que la nuestra conozcan mucho más que nosotros. Entonces, nosotros les veríamos haciendo sus cosas avanzadas, y para nosotros sería magia. O como dice Arthur C. Clarke, sería indistinguible de la magia. Claro que podríamos seguir diciendo “la magia no existe, eso es ciencia” pero ¿cómo lo sabríamos? No tendríamos forma de distinguir entre ambas.

Y ahora bien, ¿en qué se basa la religión? Aunque muchos no quieran reconocerlo, en la magia, que en muchos casos se traduce en milagros. Jesús hizo bastantes milagros durante su vida, muchos de ellos para convencer a algún escéptico de su poder (y culminando ya con su resurrección, el milagro por excelencia). No soy una experta en religiones, a esto debería ayudarme Miriam Álvarez, pero creo que en la mayoría, los dioses o profetas de muchas de ellas, hacen magia de un modo u otro.

Archivo:Giotto di Bondone 021.jpg

Escena que representa a Jesús a punto de resucitar a Lázaro. Uno de los milagros más conocidos del cristianismo.

Pues justo en esto es en lo que se basó Asimov para crear la religión en esta novela. Tenemos un planeta pequeño, con pocos habitantes y constantemente amenazado por los planetas, más grandes y fuertes, de su alrededor. Es evidente que necesitan una manera de controlarlos, y tienen una ventaja enorme: un conocimiento científico mucho mayor y el conocimiento de la energía atómica.

Solo esto, quizás habría sido suficiente como para entrar en una guerra y ganarla, pero decidieron tomar la vía segura y convertir la ciencia en una religión. Presentaron la energía atómica a los planetas próximos como magia y ellos, que no tenían apenas formación científica, la aceptaron como tal. Así, inventaron una religión donde los aparatos tecnológicos eran una parte fundamental de los rituales, conviertiéndolos en objetos mágicos para los extranjeros.

Crearon escuelas donde educar a personas en el uso de la energía atómica, nombrándolos así sacerdotes. Pero, y atentos porque aquí viene el truco del control, no les explicaban cómo funcionaba. Les enseñaban lo básico para que pudieran mantener una central nuclear funcionando, de tal forma que pudieran llevar “la palabra de dios” a su planeta, pero no destapar el engaño. Así, los propios sacerdotes seguían pensado que los rituales que llevaban a cabo eran algo místico y divino, a pesar de que estén haciendo en realidad labores técnicas.

Los planetas aceptaron la energía atómica, porque era algo que les veía muy bien, y en cada uno comenzó el culto. Todos tenían sacerdotes de los que dependían para poder usar la energía, y como todo iba bien, al cabo de unas generaciones, esta religión quedó totalmente implantada en los planetas cercanos. Había misioneros que llevaban la energía atómica de un lugar a otro y el planeta pequeño del que hemos hablado al principio se convirtió en el centro religioso. De ahí salían los sacerdotes, a los que se les tenía un increíble respeto y toda la magia.

Resultado de imagen de central nuclear interior

¿Quizás este sea uno de los sacerdotes?

Al cabo de un tiempo, prácticamente los únicos que habían recibido una educación laica, y que, por tanto, conocían lo que había detrás de la religión, eran los de ese planeta. La religión había permeado totalmente en las diferentes capas de la sociedad y estaba aceptada por completo.

Así que, sin comerlo ni beberlo, este pequeño planeta dejó de estar amenazado para tener el control sobre todos los demás. Espera, espera, ¿el control? Evidentemente. Siendo los únicos que entendían la energía atómica podían hacer lo que quisieran con ella. Si decidían apagar las centrales, los sacerdotes no podrían hacer nada porque no tenían el suficiente conocimiento. Acordaos de que solo conocían lo básico para mantenerlas funcionando, pero no llegaban a entender su mecanismo.

Aquí, podría haber alguien diciendo “Esto es una tontería, podrían haber obtenido el mismo resultado simplemente llevando la energía atómica” pero yo no estoy de acuerdo. La religión representa algo mucho más profundo y en el libro se refleja muy bien. Si alguien insulta al tío que inventó la lavadora, la reacción no va a ser ni de lejos tan fuerte como si es “el dios de las lavadoras”. La religión mueve mucho más que simplemente la ciencia, y de eso fue de lo que sacaron partido para protegerse.

Sinceramente, a mí me parece una idea brillante. Crear algo tan enorme como un sistema religioso basándose en el conocimiento, en la ciencia, creo que se merece un Nobel. (Que Asimov se merece un Nobel de literatura, quería decir).

Pero al margen de alabar a este genial autor, quería que la entrada sirviera como reflexión. ¿Podría pasarnos a nosotros lo mismo?¿Podríamos toparnos con una tecnología tan desarrollada que nos la vendieran como religión, como magia? Yo tengo bastante claro que sí, y que también nosotros podríamos hacérselo a otra civilización.

Eso sí, daos cuenta de que para que funcione, tiene que haber unos requisitos. En primer lugar, la sociedad “engañada” no tiene que entender la magia que se le muestra, ni tener forma de hacerla. Por ejemplo, puede haber tecnología que nosotros no tengamos, pero que si nos mostraran podríamos comprender. Pero si se entiende, no sirve.

Por otro lado, ese tipo de ciencia tiene que poder funcionar sin que haya algún experto controlándola. En este caso, la energía atómica podía mantenerse con un técnico que conociera el funcionamiento por encima, y que pudiera instruir a otros. Pero si tras cada central tuviera que haber una persona que entendiera de verdad su funcionamiento y que fuera parte del engaño, todo tendría muchas papeletas para irse al traste enseguida.

Y para resultados óptimos, se recomienda que sea algo tan avanzado que su funcionamiento no se pueda averiguar ni teniéndolo cerca. En el caso de la energía atómica, sin un conocimiento de los átomos, electrones, neutrones, radiación… es muy difícil comprender lo que ocurre. Sin embargo, con conocimientos de mecánica y termodinámica, por ejemplo, podría llegarse a entender lo que pasa dentro del motor de un coche (igual estoy exagerando pero se entiende la idea).

Por último, acordaos de que esto no ocurre de la noche a la mañana, sino que se necesitan varias décadas. La primera es la que se expone al principio: habrá algunos más crédulos, otros menos… Pero no toda la población la adoptará y hasta es probable que la vean como algo ajeno y peligroso. En la segunda generación, será más sencillo, porque los niños habrán nacido ya con ella. Sus padres podrán creer o no, habrán recibido una educación u otra. Y poco a poco, conforme vayan viendo las ventajas de la energía atómica, vamos de la religión, irán convenciéndose. Aparecerá la educación religiosa para todos y se normalizará, de tal manera que no quede opción de creer o no, sino que la religión sea la única opción.

Así que, en resumen, aquí tenéis una nueva concepción de la religión, me apuesto a que diferente de lo que conocíais hasta ahora. Y no creo que sea algo que de quede limitado a esta novela de Asimov, sino que se le puede dar muchas más vueltas en contextos muy distintos. Ahora ya queda en vuestras manos de científicos.

wp-1488097898360.jpg

Portada de mi edición. Me parecía mal no ponerla XD


Espero que os haya gustado la entrada y que haya cumplido su tarea, que era hacer reflexionar un poco. No olvidéis compartirla por las redes sociales y dejadme un comentario si os apetece. ¡Hasta la próxima entrada!

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7 comentarios el “Convertir la ciencia en religión

  1. Psiquiatraca (@psiquiatraca)
    febrero 26, 2017

    Asimov ha sido uno de los grandes divulgadores científicos del siglo XX, haciendo accesible y amena la reflexión sobre a dónde nos puede conducir la tecnología según como se gobierne la sociedad. Fundación es una de sus obras de ficción más conocidas, pero te animo a leer también sus cuentos, todos muy rápidos de leer por ser un escritor muy dinámico.
    Me ha encantado la reflexión sobre Fundación, sobre como se puede crear una religión para aislar a la gente del autentico conocimiento y manipularla, pues al final, la pluma puede ser más fuerte que el acero.

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      febrero 26, 2017

      Hola! He leído ya varias cosas suyas, creo que algún cuento también. Y sinceramente, creo que una de las mejores formas de definirle es diciendo que no decepciona. Gracias por pasarte, un abrazo 🙂

      Me gusta

  2. German
    febrero 26, 2017

    De hecho, una de las contrapartidas de que los avances científicos se vean como “magia” es que la mayoría de la gente (al menos ese 25% que piensa que el Sol gira alrededor de la Tierra) no distinguen la ciencia de chorradas como la homeopatía o el reiki. Total, como no entienden cómo funciona la mayoría de los avances médicos y tecnológicos, tienen los mismo motivos para creer en la aspirina o en los rayos X que en los milagros, la musicoterapia o cualquier otra pseudociencia de moda.

    Te animo a que sigas con Asimov y la saga de la Fundación. No es mi escritor de ciencia ficción favorito, pero desde luego sus novelas te enganchan desde el principio… Cuando te canses de Asimov te recomiendo Philip K Dick (Ubik es una pasada) o el muy poco prolífico Alfred Bester (Tigre, tigre, a veces traducida por “Las estrellas, mi destino”). Dos obras maestras !!

    Saludos!

    Le gusta a 2 personas

    • soyperry
      febrero 26, 2017

      ¡Hola! Pues sí, en lo que dices tienes mucha razón y es una pena. No sé si es que la ciencia va demasiado rápido o que no hay interés, y evidentemente no me voy a poner a echar culpas a nadie, pero me fastidia mucho, porque luego pasa lo que pasa.
      Asimov a mi me encanta, y de Dick he leído alguna cosa (Ubik no). Me guardo tus recomendaciones, mil gracias. ¡Un abrazo!

      Me gusta

  3. Carla
    febrero 28, 2017

    Me ha encantado tu entrada, y ahora estoy deseando mirarme mi lista de libros pendientes para ver si tengo algún hueco para releer a Asimov.
    Fundación me la leí dos veces: una siendo una cría y otra de adulta, porque la primera vez que la leí me di cuenta de que estaba entendiendo la mitad. Y lo disfruté muchísimo, no solo por cómo escribía este hombre, sino porque la religión y su efecto en la sociedad siempre me ha encantado.
    Me ha gustado mucho cómo has explicado el tema y la manera en la que has dado en las teclas exactas que manipulan a los seres humanos: desconocimiento y fe. Fantástico.
    Aunque no es ciencia ficción, igual te podría gustar “Dioses menores”. En su lectura superficial es un libro de aventuras, pero en su lectura más profunda es una crítica a la iglesia como superestructura controladora que eclipsa al dios en la fe. Muy, muy interesante, y además divertido, porque es de Terry Pratchett.
    Bueno, que vaya rollo xD
    ¡un beso!

    Le gusta a 2 personas

    • soyperry
      febrero 28, 2017

      ¡Hola! Muchas gracias por la recomendación. No lo he leído, pero Pratchett es un grande, he leído otras cosas suyas y me lo he pasado genial.
      Muchísimas gracias por tu comentario, un abrazo.

      Le gusta a 1 persona

  4. Pingback: ¿Podemos predecir el futuro de la humanidad? | Relatos en la Isla Tintero

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Esta entrada fue publicada en febrero 26, 2017 por en Ciencia para escritores y etiquetada con , , .

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