Relatos en la Isla Tintero

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Reseña científica: Traición en el Gran Consejo

¡Buenas! Si recordáis, hace tiempo empecé una sección llamada “Diario de lectura” en la que pretendía explicar lo que podíamos aprender de cada libro que iba leyendo. La verdad es que esa sección ya ha caído en el olvido, primero porque leo muy lento y segundo porque, muchas veces, cuando acabo un libro no me apetece pensar qué escribir en el blog.

Además, como últimamente mi blog es mucho más científico de lo que era antes, las entradas de Diario de Lectura cada vez encajaban menos. Sin embargo, la idea era buena, así que he decidido reinventarla. Lo que voy a hacer a partir de ahora, cuando me apetezca y sin compromiso, es reseñar científicamente libros. Es decir, cuando lea algo, de ciencia ficción sobre todo, aunque me vale cualquier género, hablaré en el blog de cómo está planteada la ciencia, de los aciertos y errores y de las cosas que podemos aprender de ese libro en cuanto a documentación se refiere.

Por lo pronto, voy a empezar la sección con el libro que me dio la idea: Traición en el Gran Consejo, de Miguel Ángel Alonso Pulido, que es la primera parte de la serie “La amenaza treyana”. La verdad es que el libro me gustó mucho, sobre todo porque se me hizo entretenido, pero también hay que admitir que podría parecerse más a la space opera que a la ciencia ficción (ya que es ciencia ficción muy blanda). Aún así, hay varios aspectos que me gustaría examinar, así que vamos a ello.

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  • Título: Traición en el Gran Consejo (La amenaza treyana I)
  • Autor: Miguel Ángel Alonso Pulido
  • Año: 2014
  • Enlace en Amazon aquí.

Más rápido que la luz

“Traición en el Gran Consejo” está ambientado en un Universo en el que hay muchísimos planetas habitados, y en el que viajar de unos a otros es tan normal como para nosotros viajar de España a Inglaterra. Por ello, es necesario que las naves espaciales tengan unos motores que les permitan ir a velocidad hiperlumínica. En su libro, Miguel Ángel llama a estos motores KS, por las iniciales de sus descubridores, pero no explica mucho más sobre ellos.

En mi opinión, esto es un acierto. Era necesario sí o sí desarrollar algo que permitiera viajar más rápido que la luz para que la trama pudiera avanzar, pero, como sabéis, tal tecnología ni existe, ni está cerca de existir. Hay científicos que sostienen que nunca se va a poder alcanzar, ya que la energía que hace falta es infinita, entre otras razones. Para más información podéis leer este artículo, que lo explica bastante bien.

Sin embargo, hay otros científicos que especulan acerca de formas de conseguirlo. En 1994, el físico Miguel Alcubierre demostró que era teóricamente posible viajar más rápido que la luz contrayendo el espacio-tiempo (tipo warp), pero hacía falta demasiada energía para lograrlo (podéis leerlo aquí).

De cualquier manera, ahora mismo esto es todo especulación. Estamos muy lejos de poder conseguir algo consistente (de hecho, el último proyecto de Stephen Hawking consistía en unos motores que nos permitieran viajar al 20% de la velocidad de la luz, para que os hagáis una idea.)

Siendo así, creo que otro acierto de Miguel Ángel en este campo es tratar al invento de los motores KS como se merece, es decir, resaltando su importancia en alguna ocasión y mencionando que se sigue trabajando en ello. En mi opinión, habría sido un fallo tratarlo como algo que simplemente está ahí, ya que puede dar más juego. Puede que haya quien piense que es un error incluir algo que se salta las leyes de la física, pero yo creo que es necesario para la novela, y tal y como está desarrollado el invento, permite perfectamente un pacto lector-escritor.

Razas y planetas

Como he comentado antes, en la novela aparecen diversas razas que viven en muchísimos planetas diferentes. Por un lado, los humanos viven desperdigados por diferentes planetas, pero por otro, existen otras especies, como los treyanos. Miguel Ángel parte de la premisa de que no estamos solos en el Universo, gran acierto en mi opinión.

Me ha gustado el hecho de que los humanos no se limitaran solo a la Tierra y alrededores, y también que convivieran con otras especies, que sería lo lógico. Lo que no me ha convencido tanto es que todas las especies que aparecen son muy humanoides*, ya que si encontramos vida inteligente en otro planeta podría ser de cualquier forma, incluso de algunas que no pudiéramos imaginar.

*Ojo. Con humanoides no me refiero simplemente a que tengan forma de humano, sino que se nos parecen en el sentido de que tienen ojos, boca, extremidades…etc. Si lo pensáis, gran parte de los seres vivos en la Tierra, no tienen de esto.

Soy consciente de que las especies humanoides son necesarias, es decir, hace falta que se puedan comunicar entre ellos y convivir, y esto solo puede conseguirse con un mínimo de similitud. Mención aparte merecen los treyanos, que tienen forma y características de insectos. Creo que están bien planteados y que habría sido un fallo hacerlos más parecidos a los humanos. Precisamente se resalta la diferencia entre ambas especies, que creo que es importante, pero con las suficientes características en común como para que puedan comunicarse, convivir y competir.

En este sentido, me recordó un poco a Star Wars, con las diferentes razas y formas de relacionarse, así como con los diferentes planetas. Ahí también hay humanos desperdigados por el espacio, mezclados con alienígenas que se parecen bastante a ellos.

En resumen: en general es un acierto como se han plasmado las razas y los planetas, pero considero que se le podría sacar más jugo. Podría haber especies mucho más sorprendentes, que tuvieran, por ejemplo, características de hongos o de bacterias. Sí que sería más complicado hacerlas encajar, pero también serían más realistas. Al fin y al cabo y mientras no conozcamos vida extraterrestre, la imaginación es el límite (bueno, casi. Si queréis leer sobre bioquímica extraterrestre, podéis aquí).

Una tecnología para una época

Hay algo que me ha chirriado un poco del worldbuilding, aunque posiblemente sea una tontería. Se trata de los anacronismos, es decir, en algunas ocasiones aparecían elementos de la tecnología que no parecían encajar con otros, y eso que todos estaban en la misma época y en el mismo lugar.

Por ejemplo, me gustaría hablaros de las identitarjetas. Tampoco se habla de ellas muy extensamente, pero parecen ser una tarjeta que contiene toda la información del portador, cuentas del banco… Vamos, una buena idea, ya que sería como tener todas las tarjetas juntas en una. Además, esta identitarjeta es, como habréis podido suponer, personal e intransferible.

El problema viene cuando la misma persona que puede viajar más rápido que la luz tiene una de estas. ¿En serio? Es decir, ya existe una chica, ahora mismo, que tiene un chip implantado en las uñas para no tener que llevar tarjeta del metro y poder pagar con sus uñas. Si esto existe ahora, es difícil de creer que no se haya podido inventar algo más cómodo y que dé menos problemas (os pongáis como os pongáis, una tarjeta es un engorro).

Por ejemplo, en un determinado momento de la novela, un personaje le da a otro su identitarjeta para que use el dinero, a pesar de que está prohibido. ¿No sería mejor hacer algo intransferible de verdad? Por ejemplo, un chip en las uñas, como he dicho antes. La cirugía ni siquiera es tan invasiva como si te lo pusieran en el cerebro y se acabaron los problemas de préstamos. No menos importantes son los de robos, si te quitan o pierdes tu identitarjeta, la has liado muy parda. Mejor llevarla implantada. Vuelvo a repetir que el motivo por el que esto me chirría es porque el resto de la tecnología que vemos es mucho más avanzada, así que es como que no cuadra.

Otro ejemplo son los pads, aunque este caso no se describe muy a fondo. Por lo que podemos intuir de su uso, los pads son similares a las tabletas que conocemos ahora, y si bien es cierto que no tengo ni idea de lo que usaremos en el futuro, me parece poco avanzado. Hay expertos que predicen que para dentro de 100 años ya tendremos pantallas dentro de los ojos (lo pongo en cursiva porque no es así exactamente, pero no me voy a meter en eso ahora), donde podamos proyectar todo lo que queramos. Otros dicen que pronto llegarán las gafas-pantalla (como las fallidas Google Glasses) o las lentillas-pantalla, que vendrían a ser lo mismo. Y cómo olvidarnos de Neil Harbisson, el cyborg que puede recibir la información directamente en su cerebro.

Todas estas cosas me hacen creer que en una época tan avanzada no hará falta usar pads de ese tipo. Sin embargo, también se predijo la muerte del teatro, de la radio, de los libros en papel y aquí siguen. Es bien sabido que los humanos seguimos teniendo afición por lo físico, por lo tangible y que eso va a ser difícil que cambie, pero ¿hasta qué punto?

También es cierto que podrían ser tabletas de grafeno, el material del futuro, o con características que no podemos imaginar ahora mismo. Y también es cierto que este no es el único libro (muy) futurista en el que aparecen los pads, pero bueno. No es un detalle muy importante, pero sigo pensando que se les podría dar una vuelta más.


En resumen, para ser una historia de ciencia ficción blanda (o MUY blanda), la ciencia tiene bastante sentido. Sin embargo, no creo que esta sea una novela que usar como referencia a la hora de documentarse, ya que en ella no prima la ciencia. He hecho esta reseña para que podáis tener en cuenta algunos puntos a la hora de tratarlos vosotros, así que espero que os puedan ayudar.

Espero que la siguiente reseña científica vea la luz más pronto que tarde, pero aún no he decidido de qué libro hacerla. Si alguien tiene alguna sugerencia, que me lo ponga en comentarios, por favor ^^

Dicho esto, solo me queda pediros que, si os ha gustado, lo compartáis en vuestras redes sociales y me dejéis un comentario. ¡Ah! Y que el plazo límite del concurso se acerca, así que no os descuidéis. ¡Hasta el próximo día!

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2 comentarios el “Reseña científica: Traición en el Gran Consejo

  1. Miguel Ángel Alonso Pulido
    septiembre 25, 2016

    Muchas gracias por la reseña, Raquel, que además es muy razonada y original. ¡Enhorabuena! Te voy comentando cada punto que destacas:
    -Los motores KS y la cuestión del viaje más rápido que la luz. Efectivamente, o uno se inventa algo para poder superar la velocidad de la luz o la novela solo puede transcurrir en un único planeta. En mi caso, además, lo que llamo espacio hiperlumínico o limbo juega un papel destacado en la trama del segundo libro, que no te cuento para hacer spoilers. Solo te digo que hay quien me ha dicho que le parecía ciencia ficción Hard lo que escribía allí, y yo sin pretenderlo. Además, me sirve como recurso narrativo, porque es en los viajes en el limbo donde puedo aprovechar y desarrollar más a los personajes sin tener que preocuparme por la acción.
    -Las razas humanoides y no humanoides. Hay de todo, como en botica, pero lo principal es que su aparición no parezca forzada. Por eso intento no abusar de su presencia a no ser que esté justificada. Aquí ya aparecen unos pocos, pero en el segundo libro salen muchos más, haciendo este universo un poco más diverso. En cualquier caso, meter una raza que resulte realmente alienígena sería demasiado para la historia que estoy contando; lo más parecido es lo que hice en mi relato El Encuentro.
    – Identitarjetas y pads. Pues sí, se pueden considerar anacronismos en una sociedad que domina el viaje más rápido que la luz y posee sistemas antigravitatorios entre otros muchos avances. Sin embargo, en nuestra propia sociedad tenemos ejemplos parecidos si piensas que todavía usamos correo postal cuando el electrónico es mucho más rápido o que con los ordenadores actuales se siga enseñando en la escuela básicamente como se hacía hace un siglo. De todas formas, es una licencia que facilita el trabajo a escritor y lector; no tengo que describirlos, basta con que ponga pad o identitarjeta y todos sabemos qué es. Así no tengo que añadir párrafos de descripción que puedan ralentizar la acción.
    ¡Un abrazo!

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    • soyperry
      septiembre 28, 2016

      ¡Gracias, Miguel Ángel! De tu pedazo de comentario obtengo que hay que leerse la segunda parte ^^ Me han gustado mucho todas las puntualizaciones que haces, y creo que, sin duda, ayudan a entenderlo.
      ¡Un abrazo!

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Esta entrada fue publicada en septiembre 25, 2016 por en Reseñas científicas y etiquetada con , , , .

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