Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Villanos con ciencia: manual del bioterrorista

En una buena historia es esencial un buen villano. Pero los malos con helicópteros y pistolas están ya muy vistos, así que he creado esta sección de ciencia en la que intentaré dar formas científicas de putear a tus personajes. Vamos a empezar hablando del bioterrorismo, porque después de mis entradas sobre patógenos (aquí la primera parte y aquí la segunda) me parece un tema de lo más apropiado. Y además porque es una forma de fastidiar original, entretenida y apta para toda la familia.

¿Qué es el bioterrorismo?

El bioterrorismo se puede definir como el uso de microorganismos patógenos o toxinas con fines terroristas. Es decir, en lugar de usar bombas, armas químicas o cualquier otra cosa parecida, se usan gérmenes que vayan a causar enfermedades en la gente.

El bioterrorismo utiliza armas biológicas, que son precisamente esos microbios que se usan para inducir la enfermedad. Por mucho que pueda parecer algo novedoso, en realidad son algo que se lleva usando siglos, porque hasta las antiguas civilizaciones sabían que una enfermedad puede causar estragos en una población. Por ejemplo, desde siempre se han usado flechas untadas en veneno de animales y también hay registros que cuentan que se mandaban cadáveres o enfermos de peste a tierras enemigas para que infectasen a la gente.

En estos tiempos que corren, se me ocurren muchas formas de bioterrorismo, desde el método clásico, como mandar cartas contaminadas; hasta el mandar maletas contaminadas en los aviones, pasando por los virus informáticos (que es bromaa…). Todo depende de los objetivos del terrorista: matar a una sola persona, hacer saltar todas las alarmas de un país, cargarse a la mitad de los habitantes… Como ya he dicho muchas veces, cada microorganismo es un mundo y un bioterrorista posiblemente tiene muy claro cuál hay que usar para cada ocasión.

En los siguientes apartados quiero desarrollar un completo manual para el bioterrorista: veremos por qué es útil, cómo se fabrican las armas biológicas y qué microorganismos son los mejores para CREAR EL CAOS.

bioterrorismo

¿Por qué el bioterrorismo?

El bioterrorismo tiene una serie de ventajas que no se deberían pasar por alto. En primer lugar, los microorganismos son más difíciles de detectar que otras armas, normalmente pasan más desapercibidos. Además, como tardan un tiempo en empezar a hacer efecto, es mucho más difícil que te pillen, porque llegas, dejas tus microbios y te vas tan disimuladamente como has venido. Por otro lado, los agentes causantes de la enfermedad son relativamente baratos y fáciles de conseguir (claro, también depende de lo exquisito que te pongas), son sencillos de diseminar por un territorio y en general fáciles de manipular.

Por último, considero que las enfermedades pueden causar pánico entre la población, ya que mientras se va propagando se extiende el miedo al contagio.

Los habitantes empiezan a ver cómo sus conocidos caen enfermos y se dan cuenta de que en cualquier momento podría tocarles a ellos.Entonces la gente trata de salir de casa lo menos posible mientras se exigen soluciones, los hospitales se colapsan y muchos servicios básicos dejan de funcionar. Mientras, van viendo cómo los enfermos no se curan, sino que se ponen cada vez más graves o incluso se mueren, con lo que se acentúa el miedo.

Sin lugar a dudas, una epidemia bien gestionada puede causar mucho daño más allá del propio de la enfermedad, porque puede paralizar a una ciudad entera. Y al final, la idea es causar terror ¿no?

Para los escépticos, recordad lo que pasó con el Ébola. Fue una epidemia brutal que causó miles de muertos en África. Y aún así, en Europa casi llegó a cundir el pánico con los aviones, el transporte público y en general cada vez que se veía a alguien tosiendo. Ni siquiera hizo falta que hubiera casos en España para que todo el mundo estuviera asustado un tiempo. Así que imagínate lo que habría pasado si el Ébola hubiera llegado a España de verdad.

Bueno, y ahora vamos a aprender a ser un buen bioterrorista.

Las armas biológicas en general

Hay dos formas principales de conseguir un arma biológica. La primera y más sencilla consiste en coger los microorganismos patógenos de tu elección de algún lugar de la naturaleza y guardarlos hasta que sean necesarios. La segunda consiste en usar la ingeniería genética para fabricar tus propias armas biológicas, que es un poquillo más complicado. En esta entrada vamos a ver cómo se haría cada una de ellas.

En primer lugar, sabemos que existen muchos tipos de bacterias y virus capaces de causar enfermedades graves. El problema es que no siempre es fácil encontrar estos microorganismos, ya que de momento no tenemos tiendas de bacterias en el barrio. Entonces, un buen bioterrorista deberá pasar tiempo localizando los microorganismos que quiera utilizar, tomando muestras de lugar donde los haya encontrado y cultivándolos en placas de Petri o en cualquier otro medio. Las buenas noticias son que, aunque encontrar el microorganismo y tomar la muestra pueda ser costoso y peligroso, cultivarlo y almacenarlo es fácil y barato (yo misma tengo material de laboratorio en mi casa).

mi laboratorio

Imagen tomada directamente de mis estanterías. ¿Veis lo sencillo que es?

Una vez que se tienen suficientes microorganismos (la cantidad dependerá de la especie, porque hay algunas que pueden causar la enfermedad aún siendo pocas y otras que necesitan más) se tienen que inocular para que la enfermedad comience a propagarse.

La forma de inoculación también depende de su especie, por supuesto, ya que dependiendo del hábitat del microorganismo podrá sobrevivir en unos ambientes u otros. Hasta el bioterrorista más melón podrá darse cuenta de que no se inocula igual un virus de la gripe que una Salmonella.

Hay microorganismos que funcionan si se hacen llegar al sistema de aguas de la ciudad, ya que su hábitat es acuático. En otros, sobre todo los que causan enfermedades respiratorias, es clave el contacto persona-persona, y además muy efectivo, ya que todos hablamos o respiramos. Si sumamos a eso el hecho de que las enfermedades respiratorias causan síntomas como toses y estornudos que incrementan muchísimo el factor contagio, parece que hemos encontrado algo interesante.

Lo que se extienda la enfermedad después, así cómo su velocidad, dependerá de muchos factores: del microorganismo, de los síntomas que cause, de las condiciones del ambiente en el que se inocule (no es lo mismo hacerlo en una gran urbe del primer mundo que en algunas zonas de países en vías de desarrollo) y de un sinfín más de etcéteras que podéis imaginar.

Como experta en bioterrorismo (pista, NO) os recomiendo que investiguéis bien el microorganismo que queráis usar, que de eso os hablo un poco más adelante) y que tengáis muy en cuenta dónde y cómo lo vais a empezar a expandir. Si no estáis seguros de que podáis inocularlo personalmente en agua, alimentos o algo así y sabéis que se trata de una enfermedad lo suficientemente contagiosa, siempre podéis inocular a unas cuantas personas (no me miréis así, tíos, que sois bioterroristas) que vayan a estar en contacto con la suficiente gente. Si se trata de una enfermedad que no sea letal en los primeros días (ni tenga unos síntomas demasiado fuertes, no me seáis brutos que entonces el truco no sirve) unos enfermos pueden causar estragos, ya que van dejando su rastro por todas partes. Solo imaginad los estragos que podrían causar en una avión, en el aeropuerto, un restaurante o casi cualquier lugar.

Si os apetece profundizar en el bello arte del bioterrorismo, os recomiendo un juego que podéis encontrar en la Play Store (ni idea de si también en la Apple Store) llamado Plague Inc. Por supuesto, no cumple todas las leyes de la ciencia pero podéis experimentar con diferentes especies de patógenos y ver si sois capaces de matar al mundo entero con vuestra enfermedad. Además, tiene detalles que me gustan mucho, por ejemplo, cuanto más graves son los síntomas más rápido va la búsqueda de la cura (lógico, porque más importa a las autoridades), pero ésta se ralentiza una vez que ha muerto la suficiente gente. Vamos, que si os aburrís, echad algunas partiditas, que tampoco vais a perder demasiado.

Los microorganismos que te ayudarán

Como te puedes imaginar, mi querido bioterrorista en prácticas, no todos los microorganismos que causan enfermedades sirven para nuestra misión. Por ejemplo, algunos causan unos síntomas tan leves que no nos sirven de nada, otros no se contagian los suficientemente fácil y otros no se pueden cultivar, haciendo muy difícil tener la cantidad suficiente para usarlos como arma.

La ley de los Estados Unidos llama “Agentes Selectos” a aquellos que tienen potencial para convertirse en una “severa amenaza para la salud y la seguridad pública”, y los divide en categorías según su peligrosidad. Pero como creo que no os interesa la teoría, vamos a ir directamente a ver los microorganismos más interesantes.

Bacillus anthracis

Quizás así no os suene, pero seguro que cuando os diga que es la bacteria causante del ántrax o carbunco me hacéis un poco más de caso. Por lo menos a mí, siempre que oigo hablar de bioterrorismo me viene a la cabeza el ántrax, quizás porque ya se han dado casos. Hace unos años, en Estados Unidos se produjeron una serie de casos de ántrax debido a que se habían mandado cartas contaminadas a personalidades relevantes, como Senadores. Acabaron muriendo algunos de los que las recibieron, pero también otras personas que habían estado en contacto, por ejemplo, trabajadores de correos.

nota antrax

Nota que iba en una de las cartas contaminadas.

Cuando hablamos del ántrax como arma biológica, nos referimos a la variedad de la enfermedad causada por la inhalación del microorganismo (porque también existen las variedades cutánea y digestiva). Así que vamos a ver cómo se usa y que síntomas causa.

Bacillus anthracis se encuentra en el suelo, pero su reservorio también es animal (incluidos los cadáveres de los que han muerto por la enfermedad). Una característica especial de este bacilo es que puede formar esporas, que son formas de resistencia que le permiten sobrevivir mucho tiempo en el medio ambiente, incluso en condiciones desfavorables. Esto lo hace idóneo para contaminar objetos, como las cartas que ya he mencionado, ya que puede matar gente  cuando ya ha pasado bastante tiempo y nadie se acuerda ya.

Para infectarte tienes que inhalar las esporas que se encuentran en un objeto contaminado. Así el microorganismo entra en tu cuerpo, desesporula y te causa la enfermedad, generalmente por una toxina que libera.

Los síntomas del carbunco respiratorio no son muy específicos, con lo que podrían confundirse con otra enfermedad. Esto supone otro punto a su favor, ya que cuesta mucho más diagnosticarlo, haciendo que en ese tiempo mucha más gente pueda infectarse. Comienza con malestar y fiebre, dolor de cabeza, tos, insuficiencia respiratoria, etc. Posteriormente causa septicemia, shock y finalmente la muerte. Todos estos síntomas sobrevienen en un período de tiempo relativamente corto.

Podría pasarme un buen rato hablando del carbunco (sí, más aún) porque hice un trabajo en primero de bachillerato sobre armas químicas y biológicas, y gran parte de las biológicas eran el carbunco. De hecho, pensé incluso en hacer una entrada solo de ántrax (cosa que aún no he descartado), pero bueno, en algún momento tengo que parar. Si queréis ampliar, me preguntáis en los comentarios.

Seguimos.

Viruela

La viruela es una enfermedad vírica que causó muchísimas muertes hace varios siglos, pero que ahora se considera totalmente erradicada, gracias sobre todo a la vacuna. Se trata de una enfermedad muy contagiosa y con un índice de mortalidad relativamente alto. Otro punto a favor de usar este amable virus como arma es que al estar erradicado se tardaría mucho más en reaccionar.

Actualmente solo podemos encontrar la viruela en dos laboratorios del mundo: en Rusia y en Estados Unidos. Hay quien dice que se guardan por si el otro país decidiera usarlo como arma contra el resto de países, así se podrían fabricar vacunas, pero hay una explicación más mundana. Los monos tienen una forma de viruela llamada monkeypox que quizás podría saltar a los humanos y además se desconoce cuánto tiempo puede permanecer en el medio este virus de forma activa. Aún así, una guerra biológica usando viruela es una idea muy interesante para los escritores de thriller. Bueno, o para los que sea.

La viruela tiene unos síntomas muy característicos que son los que permiten identificarla rápidamente (punto en contra), y que son unas pústulas en la piel muy específicas de la viruela. Sin embargo, los primeros tres días aproximadamente, el enfermo presenta unos síntomas poco llamativos, como fiebre, malestar y dolor de cabeza. Las pústulas que se forman son las más contagiosas, ya que esta enfermedad se transmite por contacto persona-persona, aunque también por sábanas y ropa.

viruela.jpg

Imagen de un niño infectado por viruela. Se le ven muy bien las pústulas.

Para infectar a una ciudad de viruela se podría infectar primero la ropa de las tiendas en rebajas y de ahí dejar que el contacto entre personas hiciera el resto. Sí, lo de rebajas es importante (?). Sin embargo, también creo que se podría diseminar de otras formas, sería cuestión de investigar para maximizar las probabilidades de contagio.

Yersinia pestis

No hay que ser un genio para darse cuenta de que estamos hablando de la peste, la temida peste. Normalmente, el reservorio de la enfermedad son los roedores y te puedes infectar por mordiscos de pulgas, pero también por bioaerosoles, que nos interesa un poco más, porque no te vas a dedicar a recolectar pulgas. Su uso como arma biológica no es precisamente nuevo, ya que se ha utilizado en múltiples guerras desde la Edad Antigua, por ejemplo, cargando cadáveres muertos por la peste en catapultas para hacer enfermar a los habitantes de la ciudad que se está sitiando.

Yersinia pestis es una bacteria relativamente fácil de cultivar (punto a favor) y la peste es una enfermedad bastante grave. En la peste pulmonar los síntomas iniciales también pueden inducir a confusión: dolor de cabeza, fiebre, mareos… Aparte de que esto hace más difícil que sea diagnosticada y por ello hace que tarde más en curarse y sea más sencillo de contagiar, tiene otro punto a favor. Cuando los síntomas de una enfermedad no nos incapacitan, muchos de nosotros seguimos haciendo vida normal, contactando con más gente y diseminando nuestra enfermedad.

Si te apetece causar una epidemia de peste no te sería muy complicado localizarla en roedores de algunos países en vías de desarrollo, ya que puede permanecer entre ellos bastante tiempo. Después podrías cultivarla y fabricar un aerosol para que la gente se contagiara por inhalación. Eso sí, con mascarilla y guantes que esto no es un chiste.

Fiebre hemorrágica viral

Este conjunto de enfermedades está causado por dos familias de microorganismos e incluye el archiconocido Ébola (del que también me planteaba hacer una entrada ahora que ya no está de moda). Se trata de una serie de enfermedades muy peligrosas y que además, y como ya sabréis si habéis leído mis entradas anteriores, al estar causadas por virus son mucho más complicadas de curar.

El Ébola se transmite por contacto con fluidos que lleven una carga suficiente de virus (como sangre, por ejemplo) y el reservorio son monos o murciélagos. Causa la muerte por fallo renal, y además tiene la característica de que es bastante escandalosa, ya que el enfermo muere generalmente en un charco de sangre. Esto contribuye a aumentar el terror: nadie quiere morir así.

ebola en africa

Medidas de seguridad durante la epidemia de Ébola en África. Imagen cortesía de European Commission DG ECHO.

Aunque debido al modo de transmisión veo un poco más complicado diseminar Ébola, no lo es tanto, ya que bastaría con tener a unas cuantas personas enfermas contagiando a todas la gente posible. ¿Sería este otro tipo de terrorista suicida que en lugar de llevar bombas lleva un virus?¿Serías tú, bioterrorista en prácticas, capaz de hacer eso? Si la respuesta es no, también podrías obligar a gente a hacerlo prometiéndoles la cura después de que hayan cumplido la misión, aunque tal cura no exista.

Otros microorganismos

Hay muchos más, y otros pueden hacer la función aunque el gobierno de los EEUU no los haya clasificado. Los que os he puesto son los más comunes, pero si queréis escribir sobre bioterrorismo, os recomiendo que primero os informéis bien y penséis cómo lo vais a hacer, las condiciones del lugar, la época y los síntomas que queréis que cause. Pensad bien los requisitos que tiene que tener vuestra bacteria y después elegid.

Os voy a dejar unos pocos nombres más con sus respectivos enlaces a las páginas de Wikipedia para que investiguéis un poco, que me estoy enrollando demasiado.

  • Tularemia: más que muertes, causa incapacidades. Se puede encontrar en la naturaleza e infectar a la gente por inhalación.
  • Toxina botulínica: se trata de una toxina que libera una bacteria y que puede llegar a causar la muerte. De forma natural se encuentra en la naturaleza y como se transmite por ingestión, sería cosa de contaminar algunos alimentos.
  • Cólera: ya sabéis lo grave que puede resultar esta enfermedad. La clave sería contaminar el sistema de aguas entero, pero funcionaría mucho mejor en países en vías de desarrollo donde la enfermedad se puede diseminar mucho más rápido.

Investigando algo más podéis encontrar un montón de bichos que os sirvan, aunque al principio no parezcan obvios. ¡Dadles una oportunidad!

Bioterrorismo 2.0

Hasta ahora he hablado de microorganismos que, de una forma u otra, puedes coger de la naturaleza. Pero estamos en plena era de la ingeniería genética así que ¿qué nos impide fabricar nuestros nuevos patógenos?

Para ello no basta con ser bioterrorista, también tienes que tener conocimientos de microbiología y genética… O contratar a alguien que los tenga, claro. Pero bueno, con los conocimientos adecuados no es especialmente complicado introducir un plásmido que codifique para una toxina letal en una bacteria. De este modo no hay que ir a recolectarla a la naturaleza y además, combinando varios plásmidos, se pueden hacer bacterias más resistentes o peligrosas.

Por otro lado también es posible sintetizar virus al gusto del terrorista, aunque es un poco más complicado. Sin embargo, los avances actuales lo permiten y de hecho, ya es una realidad en algunos laboratorios.

Si consigues sintetizar un patógeno desde cero, o con bastantes cambios, tienes muchas ventajas. La primera es que es desconocido, con lo que el diagnóstico será mucho más lento, y la búsqueda de la cura, ni te cuento. La segunda es que puedes modificarlo a tu gusto para que vaya cumpliendo diferentes funciones en el caso de que seas un bioterrorista polifacético.

Aunque es más difícil hablar de un tema así, porque no va a haber unos síntomas ni un modo de diseminación particular, también puede ser una buena baza, sobre todo para historias ambientadas en el futuro, donde la ingeniería genética será de lo más normal (aunque ahora tampoco es que sea una rareza, pero bueno). Quizás incluso os dé un poco más de libertad, ya que al ser la bacteria o el virus inventado, no tenéis que saberos cada detalle de él.

Conclusión

Espero que este manual para el bioterrorista os haya resultado útil. Creo que después de libros como La Carretera de Cormac McCarthy, que habla de un mundo postapocalíptico, o La danza de la muerte de Stephen King, que también trata el tema de las epidemias, creo que el bioterrorismo no debería pasarse por alto.

Además, hoy en día, con el terrorismo en alza hemos podido comprobar de primera mano cómo las pistolas y las bombas, que son grandes y ruidosas, causan el pánico en la población. ¿Qué pasaría si cambiáramos las armas por unos diminutos asesinos silenciosos? Ya os lo he dicho antes, yo creo que puede funcionar todavía mejor, a pesar de lo complicado que es.

Espero que la entrada os haya resultado útil. La verdad es que cuando la estaba planificando también quería explicar un poco cómo se haría la defensa ante una epidemia, cómo actúan en laboratorios y hospitales, y cómo nos organizarían las autoridades. Sin embargo, no lo  he hecho porque la entrada me estaba quedando ya demasiado larga y además me habría costado muchíiisima documentación y quizás algún correo a alguno de mis profes de Microbiología, cosa que no me apetece demasiado.

Si os han quedado dudas de esta parte del temario me las podéis dejar en los comentarios y os ayudaré todo lo que pueda. Mientras, no os olvidéis de compartir por las redes y dejarme un comentario, que sabéis que ayuda. ¡Un saludo!

PD. Pronto hablaré del concurso de relatos. Si hay alguien que está leyendo esto y le gustaría ser mecenas, por favor que contacte conmigo.

 

 

 

Anuncios

6 comentarios el “Villanos con ciencia: manual del bioterrorista

  1. Rafa de la Rosa
    julio 10, 2016

    Me ha encantado la entrada.
    ¿Dónde nos graduamos los bioterroristas en práctica? Jajaja
    No, en serio, muy útil y muy bien explicado.
    Por supuesto es un mundo demasiado grande, pero das las pinceladas suficientes para que la gente lo entienda y sea capaz de por lo menos tener una base sobre la que seguir construyendo.
    Un abrazo ^^

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      julio 10, 2016

      ¡Muchas gracias, Rafa!
      La cosa es que yo tampoco soy bioterrorista. No puedo daros las respuestas, pero sí pueso ayudaros a que sepáis dónde y qué buscar. Creo que es más útil, además.
      ¡Un abrazo!

      Me gusta

  2. Laia Varona (@LaiaVarona)
    julio 10, 2016

    ¡Qué interesante! Muchas gracias por el artículo 🙂

    Me surge una duda: ¿cómo de fácil es que se te vaya esto de las manos? Con todo lo que viajamos hoy en día, si tú vas a un país lejano y sueltas un ataque de este tipo, para cuando haga efecto y se declare la epidemia ya podría haber mucha gente infectada extendiendo la enfermedad por otras zonas, quizá hasta en tu propio país, ¿no?

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      julio 10, 2016

      ¡Buenas! Muchas de nadas, a ti por comentar.
      En cuanto a tu pregunta… Siendo que se trata de seres vivos a los que no puedes controlar por completo, es bastante sencillo, aunque no por lo que has dicho. Muchos microorganismos “hacen efecto” en solo un par de días, y lo que se pueda diseminar depende del microorganismo y de cómo se contagie, por ejemplo, un brote de cólera estaría muy localizado, y otro de gripe no tanto. Además, hay que tener en cuenta los países, hay muchos en los que la gente no viaja tanto. Como ves, depende de muchas circunstancias. También hay que saber que un patógeno puede actuar de forma distinta a lo que pensábamos, y los virus mutan bastante. En ese sentido es fácil que se nos vaya de las manos, por ejemplo, podríamos tener una vacuna que deje de servir.
      Espero haberte ayudado ¡un saludo!

      Me gusta

  3. Pingback: Recopilación: toda la Ciencia Para Escritores reunida en un solo lugar | Relatos en la Isla Tintero

  4. Pingback: Villanos con ciencia: las bombas | Relatos en la Isla Tintero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en julio 10, 2016 por en Ciencia para escritores y etiquetada con , , .

Contador de visitas

  • 30,512 visitas

Introduce tu dirección de correo electrónico para recibir un email avisándote de cada nueva entrada

Follow me on Twitter

A %d blogueros les gusta esto: