Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Microrrelatos finalistas

Hola de nuevo 🙂 Voy a colgar en la misma entrada todos los microrrelatos finalistas, ya que son cortitos. Os pido que los leáis, que votéis en la encuesta que tenéis abajo y que difundáis al máximo. ¡Espero que los disfrutéis y enhorabuena a los finalistas!

 

ESPECTROS (de María Iglesias)

Evito mirar los cadáveres.

Los gritos de los niños muriendo me taladran los oídos. Las bombas cayendo sobre la plaza central provocan que el suelo se agriete y muestre la garganta de la oscuridad, la fantasmal boca del lugar en el que terminarán padres, hijos y vecinos que esta madrugada perezcan a manos de los soldados del lado opuesto de la frontera. Algunos de ellos solo cumplen órdenes con el propósito de regresar a su hogar, a los brazos de sus familiares, y otros se enfrentan a los habitantes del país con intención de convertir en un cementerio cada ciudad que pisan sus tanques.

Oigo a varios hombres rezar, pero sé que no recibiremos ayuda. El infierno está en nuestros corazones podridos de odio y enfermos. Siglo tras siglo seguiremos cavando las tumbas de aquellos que amamos.

Únicamente quienes sobrevivan, quizá dejen de ser monstruos, y algún amanecer, haya esperanza.

 

OCA (de Pedro Roldán)

Llevaba un buen rato ascendiendo desde el fondo del valle cuando las primeras gotas de sudor comenzaron a perlar su frente. Pudo entonces divisar, ya no tan lejana, su ansiada meta, deslumbrante en su sillar de ostentosa magnificencia, aposentada sobre la línea suavemente quebrada de las colinas cercanas que parecían flotar sobre el espejo de un
mar en fúnebre quietud.

Desgraciadamente, cuando avanzaba hacia lo que suponía la coronación del altozano, cayó torpemente en la boca del pozo negro y tuvo que volver a bajar hasta la casilla de salida para recomenzar la partida.

 

ÚLTIMA VOLUNTAD (de Pedro Roldán)

En el día previo a su ejecución en el pasillo de la muerte pidió como última voluntad que un amigo le llevara una botella de algo fuerte. Así fue como consiguió llenarse el estómago de nitroglicerina.

Luego, en el paredón, después de dedicar un despectivo adiós a sus verdugos del pelotón, rompió a reír. Tras los disparos, todos volaron en pedazos.

 

EXPERTA ORQUESTAL (de Luis Gabriel Toledo)

Ella era genial como directora de orquesta.

Era capaz de dirigir el viento, la percusión y la cuerda con una precisión casi milimétrica para crear una dramaturgia.

Las ráfagas de aire generadas por ella cuando abandonaba mi piso dando un portazo, eran un comienzo genérico, pero intenso.

La percusión de mis nudillos golpeando la madera de la puerta y del escritorio, guardaba similitud con las cajas chinas.

Y la cuerda…

Bueno, la cuerda me la quería echar yo al cuello cada vez que aquello sucedía.

 

AMOR A PRIMERA VISTA (de Luis Hernández)

Yo venía de una relación larga, muy larga. Fui feliz con ella pero la rutina nos acabó separando. Entonces te conocí a ti, hace ya casi un año. Y desde aquel día creo en el amor a primera vista. Pese a ello, nuestros comienzos fueron difíciles. Siempre me hacías llorar. Pero no importa, conseguí adaptarme a ti, a tus peculiaridades y a que tuvieras dos caras. Vivimos momentos muy buenos, en los que nos compenetrábamos a las mil maravillas. Como todas las parejas sufrimos nuestras crisis, esas excepciones que no empañan lo vivido. Y así hemos seguido hasta hoy.

Parecía un problemilla más, algo sin importancia. Sin embargo… te precipitaste. Y en el intento de salvarte te perdí. Querida lentilla, no te escondas, vuelve a mí.

 

PENUMBRA EN LA MIRADA (de María Iglesias)

Algunas personas observan el mundo en blanco y negro.
Yo siempre lo había mirado a través de unos ojos que solo percibían el segundo color. Para mí, la oscuridad representaba el filtro de la vida, el eje sobre el que el universo giraba. El mundo era un lugar donde las sombras significaban la realidad. Una cueva en la que el eco de mi propia voz no existía, porque el silencio lo devoraba todo.

Desde niño sufrí ceguera. Pero en el seno de una familia pobre, en una época en la que la riqueza no era posible para aquellos que trabajaban la tierra, mi familia no pudo ayudarme. Hasta que Marcus, nuestro amigo el médico, me regaló un futuro nuevo cuando regresó de América. Una operación pagada.

Ese día renací. Abandoné el miedo a lo conocido. Y supe que la vida consiste en ver la luz allí donde reinan las tinieblas.

 

VOTACIONES

Os dejo aquí la votación. Si tenéis algún problema con ella, por favor, decídmelo. ¡Votad con cabeza y corazón, mis pequeños!

PD: las encuestas cierran el día 15 de enero (de madrugada si no me equivoco). En cuanto cierren ya se podrá conocer el ganador. En caso de empate, prevalecerá el criterio del jurado, es decir, el ganador será el relato que haya tenido mayor puntuación en la fase de clasificación.

Por último, antes de que compartáis esto en vuestras redes, pensad un momento en lo que vais a decir. Sí, os hablo a vosotros, finalistas. Sé que queréis ganar pero no sería justo que lo hicierais porque os han votado vuestros 500 amigos de Facebook: esto no es un concurso para ver quién tiene más seguidores. Así que, antes de mandarle el enlace a todo el mundo diciendo “vótame para que gane por favor!!!” pensad si es justo. El premio no es un millón de euros, ni publicar, así que confío en vosotros para que juguéis limpiamente. ¡Saludos!

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Un comentario el “Microrrelatos finalistas

  1. Pingback: ¡Ganadores! | Relatos en la Isla Tintero

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Esta entrada fue publicada el diciembre 29, 2015 por en escribir, microrrelato, primera edición.

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