Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Sacando personajes del horno…

¡Hey! Lo primero, desearos Feliz Navidad a todos, o Felices Fiestas o lo que queráis, y que tengáis un año 2016 plagado de lecturas, escrituras, correcciones y fans incondicionales. Ah, y de propósitos cumplidos, claro 😉

Hoy, como habréis podido comprobar por el título, quería hablaros de personajes, puesto que he visto que son algo que, en general cuesta. No me estoy refiriendo tanto a protagonistas, que muchos de nosotros ya los tenemos controlados, como a personajes más secundarios o antagonistas, que por tener un menor peso en la historia suelen quedar peor definidos.

Quería hablaros de una técnica para crear personajes completos que vengo usando desde hace un tiempo y que creo que da buenos resultados en general, o por lo menos, a mí me funciona. La idea me vino cuando Jaume, en su blog Excentrya, hizo este post sobre crear personajes basándose en la realidad. La verdad es que me gustó mucho, y pensé en aplicarlo a mis escritos, para descubrir poco después que había algo que a mí me funcionaba mucho mejor.

Básicamente, cambiaba la idea de Jaume de mezclar a dos personas por mezclar a una persona consigo misma ¿Cómorrll? Bueno, me he explicado fatal, sí. Lo que realmente quería decir es que cojo a alguien que conozca en la realidad, lo cambio de arriba a abajo y mezclo ambas versiones para crear el combinado perfecto.

Esto me funciona sobre todo por dos razones:

1- Las personas que conoces en la realidad son completas y con matices, de tal forma que no obtienes personajes con una sola virtud y un defecto. No, te saldrán realistas y completos.

2-Las opciones son prácticamente inagotables y es más fácil y rápido que empezar de cero.

También tiene sus propios inconvenientes y dificultades, no os vayáis a pensar que todo es alegría y jauja:

1-Hay que encontrar el punto justo: si haces demasiado parecido el personaje a la persona se darán cuenta, y si lo haces demasiado opuesto también, y podría parecer hasta una parodia. Por supuesto, esto no tiene importancia si lo que escribes no lo va a leer nadie, ya os contaré sobre eso.

2-Tienes que prestar mucha atención y mirar dentro de las personas para hacer que sean algo más que una chica alegre, e inteligente pero demasiado habladora. Además, también tienes que tener cuidado, no todas las combinaciones valen. Pero de eso hablaré un poco más adelante.

Creo que aquí los más espabilados hará tiempo que habrán dejado de leer porque ya saben como funciona esto y no me necesitan para nada (sniff…) pero bueno, me apetece ampliar un poco más, así que aquí os dejo la receta.

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Mmm…personajes…

Ingredientes

Una persona. ¿Vale cualquiera? En principio sí, siempre que la conozcas, o creas conocerla lo suficientemente bien. Acabo de comentarlo, pero antes de crear al personaje y mientras es conveniente fijarse bien en los detalles.

Preparación de la masa

Venga, esto es lo que tiene chicha. Coge a tu persona y a partir de ella crea alguien opuesto. Tan opuesto que dé risa. Sobre todo, me estoy refiriendo a la personalidad, que en general es lo que más importa a la hora de crear un personaje. Da lo mismo el físico porque luego puedes disfrazarlo de lo que quieras, cambiarlo y darle mil vueltas. Lo importante es la persona que hay debajo.

Por  ejemplo, os hablaré de Manuel, un hombre que es un puro desastre andante, intentando siempre hacer mil cosas a la vez y generalmente equivocándose, amante de los animales, de su familia, del deporte, extremadamente inteligente y creativo aunque muy muy despistado, irresponsable incluso, siempre de buen humor, y lleno de energía..etc.

¿Cómo sería su opuesto? Posiblemente Leunam (jeje es Manuel al revés) sería un hombre muy recto, serio, detallista, cuadriculado, responsable y formal, gruñón sobre todo cuando está cansado y atento siempre a cualquier detalle aunque quizás cerrado de mente y reacio a entender cosas nuevas.

Ahora coge a los dos, ponlos juntos y mézclalos. Como cuando ponemos bacterias en contacto para que se pasen genes y se recombinen. Hazlo con energía, hasta que la masa, digo, el personaje, tenga una textura perfecta. No tienes que coger la mitad de los rasgos de cada, sino que tienes que combinarlos como tú quieras y como sirva mejor a tus propósitos.

Por ejemplo, yo podría crear un Manuel 2.0 que fuera un hombre serio, responsable y muy, muy inteligente y observador. También podría ser muy familiar,  y tener varias mascotas pero ser en cambio poco activo y enérgico. ¿Veis? Es la mezcla de ambos que me convenía para hacer de padre del protagonista.

Antes de seguir, quiero decir que este ejemplo es claramente una chorrada, puesto que no conozco al tal Manuel, me lo he inventado porque no quería arriesgarme a retratar aquí a alguien a quien conociera.

Horneado

Este paso es más bien sencillo, y es que consiste en hacer “madurar” a tu personaje. Hasta ahora solo teníamos una mezcla de adjetivos de todos los tipos, pero es que una persona no puede definirse solo así. En general, a cualquier personaje debes darle una historia por breve que sea, un porqué y un para qué.

Una historia que explique de dónde ha salido, adónde se dirige, qué hace con su vida, quiénes son su familia y sus amigos, qué le gusta y qué no y todas esas pequeñas cosas (o no tan pequeñas) que forman parte intrinseca de la vida de una persona.

El porqué está muy relacionado con la historia. No hay uno sin el otro. Consiste en explicar las razones de por qué un personaje es cómo es. ¿Es miedoso porque sus padres eran sobreprotectores? ¿Es trabajador porque se lo inculcaron en el colegio desde pequeño? ¿Vive malhumorado porque no le gusta su trabajo? Como podéis ver, las opciones son infinitas y sólo vosotros podéis adecuarlas a vuestra historia, para que todo encaje como un guante.

Por último, el para qué, que también va intrínsecamente ligada a estas dos. Gabriella Campbell fue la primera en enseñarme que todo personaje debe tener un objetivo, o como ella misma dijo (si no me equivoco) “debe querer algo, aunque sea un vaso de agua”. Si bien pienso que algunas personas pasan por la vida con el piloto automático puesto, en general para que un personaje sea interesante, realista y humano tiene que estar movido por algo, y ese algo es su objetivo.

Nuestro personaje habrá tenido entonces una historia, y a causa de ella será como es ahora, y también a causa de ella tendrá unos objetivos que le harán moverse para cumplirlos. Ya no es un montón de adjetivos, es una persona tan de carne y hueso como cualquiera de nosotros.

Esto se ve muy claro en algunos libros, por ejemplo SPOILER (pequeñito) en El nombre del viento, Kvothe tiene como objetivo aprender sobre los Chandrian para vengar a sus padres.

Con esto vengo a decir que los personajes secundarios no están ahí de relleno, ni al servicio de las acciones del protagonista, y merecen ser tan completos como éste, que nadie se olvide, por favor, que luego pasa lo que pasa.

Presentación

Este paso es opcional, ya que ya sabemos que muchos de nosotros preferimos comernos el bizcocho tal y como sale del horno, pero creo que no está de más incluirlo también.

Simplemente consiste en pintar a tu personaje, en pulir los detalles, en dotarle de un físico acorde con lo que te imaginas, en vestirle con una ropa que le pegue…en fin en acabar de definirlo por completo. El último toque para que cobre vida.

Y hasta aquí la receta. Antes de acabar, creo que es importante comentar que los personajes son un elemento delicadísimo de cualquier historia, y que pueden hacerla increíble o echarla por tierra. Y con esto no me refiero solo al protagonista, como ya os he dicho, los secundarios son casi igual de importantes. Eso sí, antes de dedicar un capítulo entero a cualquier personaje, plantearos la diferencia entre lo que debe saber el lector y lo que debéis saber vosotros. A veces no es necesario explicar cada detalle en el papel, pero os aseguro de que si vosotros conocéis a vuestros personajes como si los hubierais parido (que en cierto modo lo habéis hecho) se nota. De verdad, creedme.

Y bueno, para el que no me haya leído, resumo: coge a una persona que conozcas, crea a alguien totalmente opuesto a ella y mézclalos. Después solo tienes que darle una historia y decorar si quieres pero ya tendrás un buen personaje.

Y ahora contadme qué os ha parecido ¿Tenéis vosotros otros métodos para crear personajes? Si os ha gustado y os apetece, compartid y comentad. ¡Muchas gracias y felices fiestas a todos!

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4 comentarios el “Sacando personajes del horno…

  1. Erik Reenberg
    diciembre 27, 2015

    Primer comentario que realizo, esperemos no fallar.
    Me resulta muy interesante, la forma en la que creas personajes. La verdad es que parece ser realmente útil ya que tienes, literalmente, infinitas posibilidades de creación sin temor a la repetición, siempre que no entre en juego nuestra propia y perversa mente, que soy de pasarse los juegos de rol cien veces por el mismo camino por no ser capaz de salirme de él.
    Por eso me resulta más sencillo mi forma de crear personajes, no están al servicio de la historia pero si son moldeados por ella. Siempre suelo hacer antes la historia del personaje, y luego le voy dando su personalidad en función de lo que veo que podría surgir o cambiar a consecuencia de lo vivido.
    Por ejemplo, si un personaje pierde una pierna durante acto de servicio y por negligencia, intuyo que ese personaje va a ser arisco con todo lo relacionado con esa pierna, desde el servicio de urgencias que le mal atendió hasta los compañeros que no le ayudaron. Es un método distinto, pero que me ha sido bastante útil, ya que por inercia siempre creo la historia y luego relleno al personaje en función de ella.
    De cualquier forma, felicidades por esta última entrada del año.
    Feliz salida y entrada de año.

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      diciembre 27, 2015

      ¡Buenas! Me alegro mucho de que te hayas animado a comentar ^^
      La verdad es que tienes razón en el hecho de que la propia historia es la mejor moldeadora de un personaje, sin embargo, hay secundarios que no tienen tanto peso como para ser moldeados, no sé. También depende mucho cómo seas como autor.
      Eso sí, no creo que te pudiera servir para hacer protagonistas para eso es mucho mejor lo que tú dices, sin duda. Así no dejas nada al azar.
      Lo dicho, muchas gracias por comentar, espero que sea el primero de muchos. Feliz año a ti tambié 🙂

      Me gusta

  2. Lucas Sánchez H
    diciembre 28, 2015

    Excelente artículo 😉

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Esta entrada fue publicada el diciembre 27, 2015 por en escribir.

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