Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Saliendo de la zona de confort

Mira tus escritos y enseguida verás tus puntos fuertes. Son aquellos que te salen solos cuando te pones a escribir, que da gusto corregirlos. Sin embargo, con un poco más de atención detectarás también tus puntos débiles. Aunque probablemente ya los conocieras de antes: te cuestan, te suenan artificiales, huyes de ellos y pase lo que pase te crees incapaz de mejorarlos.

Bien, pues este artículo está para eso. Porque todos los escritores dicen que la única forma de escribir palabras de calidad es escribiendo primero las malas. Y eso se consigue practicando mucho, no hay duda. Sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que si lo que te cuesta son los diálogos, poco vas a mejorarlos escribiendo descripciones. Por otra parte, no motiva ponerte a escribir algo que sabes que te va a salir mal, que te cuesta y que te apesta.

Por eso escribo esto. Para motivarte. Hoy vamos a salir de nuestra zona de confort, solo para practicar, que es lo que necesitamos.

Salir de la zona de confort es como salir de la cama un día cualquiera: no suele gustar pero hay que hacerlo si quieres conseguir tus objetivos.

Salir de la zona de confort es como salir de la cama un día cualquiera: no suele gustar pero hay que hacerlo si quieres conseguir tus objetivos.

Empezaremos detectando el punto débil. Si no sabes aún cuál es el tuyo, no pienses que te libras: todos tenemos uno. Presta atención a tus escritos o pídele a alguien que lo busque por ti, que lo suelen tener más fácil.

Cuando lo tengas en el punto de mira es hora de matarlo. Este artículo va precisamente sobre salir de la zona de confort, y nosotros vamos a hacerlo escribiendo cosas que no sueles escribir normalmente. Hoy vamos a centrarnos en escribir relatos en formato diferente al habitual, y otro día ya nos meteremos con el estilo.
Así que venga ¿qué se te da peor?

1. Me cuestan los diálogos
Te propongo que escribas un relato en el que el peso de la acción recaiga sobre el diálogo. Es complicado, sí, pero se puede conseguir. Si no sabes exactamente a qué me refiero puedes leer un poco sobre el Método Sapkowski aquí. Por otra parte, si primero quieres leer un poco sobre como conseguir mejores diálogos, a mí me gustan sobre todo este artículo y este.

Para hacer esto, te doy algunos consejos. Para empezar, usa dos personajes, como máximo tres, de esta forma es más fácil que cada personaje tenga una forma de hablar propia y se puedan distinguir sin acotaciones.

En segundo lugar dota a cada personaje de personalidad, y adecúa a ella su modo de hablar.  Define cómo son, pero también la relación entre ellos. Madre e hijo, novio y novia, aprendiz y mentor…no hablan igual y debería ser fácil saber cuál es cuál solo leyendo sus frases.

Usa y no abuses de las acotaciones, que te servirán para describir lo que hace el personaje mientras habla o para explicar su tono. Pero recuerda que pasarte con las acotaciones significa que estás volviendo a tu zona de confort.

Posiblemente, mientras lo haces  te sientas torpe y quizás raro. Pero esa es la idea de salir de la zona de confort. Sobre todo, recuerda que con este primer relato no vas a ganar ningún concurso ni meterlo en una súper antología. La idea es únicamente practicar para conseguir sentirte cómodo con lo que no te acababa de encajar y para lograr que acaben siendo una parte más de tus escritos, una parte natural.

Puedes guardar tus relatos (porque no irás a escribir solo uno ¿no?) para leerlos dentro de un tiempo y también puedes mandárselos a alguien que supervise tu avance, quizás eso te mantenga más motivado. Pero lo importante es escribir sin parar, y creo que eso ya lo repito lo suficiente.
Sigamos.

2. Las descripciones me salen reguleras
Lo mismo pero un poco diferente. Vamos a describir hasta que nos sangre el cerebro por tanto adjetivo. Aquí hay dos variantes y a mí me gustan ambas. A la primera me gusta llamarla “describir sin ton ni son” aunque no sea eso para nada. Consiste en elegir algo que estás viendo ahora (no que hayas visto hace un rato o hace 10 años) y describirlo. Pero describirlo bien, sin usar adjetivos al azar y pensando en lo que quieres transmitir. Puedes describir una persona, un animal, un paisaje o cualquier cosa más insospechada. Usa metáforas, sé lírico, sé visual, no te limites a poner palabras una detrás de otra explicando  el color de pelo de alguien. Lo bueno de este ejercicio es que puedes hacerlo en cualquier lugar y momento: cuando veas algo que te inspire saca el móvil y ¡a describir!

Por otro lado, otro ejercicio que te servirá, pero que ya no es tan fácil es describir personajes, paisajes y situaciones de ficción. De tu ficción. Vamos, que te los hayas imaginado tú. Esto es más complicado porque muchas veces no lo estarás viendo y no podrás plasmar tus impresiones, sino que tendrás que inventar de acuerdo a lo que quieras transmitir. Cuando hagas esto, tienes que tener especial cuidado con no describir todas las cosas basándote en lo mismo (por ejemplo, nombrar color de pelo, de ojos y complexión en las personas, y altura y color de la roca en los edificios). Es importante destacar lo llamativo, la esencia de lo que describimos.

Además, procura no repetir siempre los mismos adjetivos y expresiones. Con esto me refiero a dos cosas: en primer lugar que dejes de usar frases clichés, que son las que usa todo el mundo (en serio, aunque no os lo créais hay gente que no sale de los “abruptos acantilados” y de “la boca de fresa”, de verdad) y en segundo lugar, que por muy original que seas nos acabarás cansando si tienes tres adjetivos favoritos que pones diez veces por página. No me malinterpretéis, nadie va a mataros ni a cerrar vuestro libro por un cliché o una repetición. Pero una, que os conozco.

Así que bueno, practicad hasta que podáis describir bien hasta los cordones de los zapatos. Os garantizo que después se nota.
Y ahora, a otra cosa, mariposa.

3. Se me dan de pena las escenas de acción
Por escenas de acción no me refiero solo a persecuciones o peleas. Por escena de acción me refiero a cualquiera en la que pase algo, por ejemplo, las escenas de sexo, cualquiera de violencia…bueno, en fin, creo que todos podéis haceros una idea de lo que son. Hay gente a la que le cuestan, y me incluyo, y que al final acaba huyendo de ellas, evitándolas y traslandando lo que pasa en ellas a diálogos o descripciones. Y claro, así, lo que escribes se vuelve indudablemente más aburrido.

Si a ti te pasa y quieres solucionarlo, el primer paso está claro: no huir de ellas. Vamos a escribir algún relato, por corto que sea, en el que solo pasen cosas. Acción, acción, acción y acción. De la que quieras, aunque te recomiendo que vayas probando diferentes tipos. Mientras escribes, recuerda que las escenas de acción no son solo verbos y adverbios, pero recuerda también que si empiezas a pasarte describiendo el coche de policía o transcribiendo lo que gritan los personajes estarás volviendo de nuevo a tu zona de confort. Y esa no es la idea.

Así que bueno, ponte a ello. Si de verdad quieres mejorar escribiendo escenas de acción, lo conseguirás con la práctica, aunque también te recomiendo que se las dejes leer a gente de confianza para que te ayuden a solucionar tu fallos. ¡Es fácil, ya lo verás!

Y por último…

4. Los personajes son mi talón de Aquiles

Hay gente cuyos personajes parecen un calco unos de otros, son planos, no tienen emociones, no hacen nada por sí mismos más que decorar. Es fácil detectar este fallo cuando estás leyendo obras más extensas y no relatos, pero aún así, unos malos personajes pueden echar a perder una obra entera. Sí, lo sé, crear personajes completos y humanos es un arte, pero a unos se les da mejor que a otros.

A la hora de crear un personaje, hay que tener en cuenta muchas cosas: que tenga tanto virtudes como defectos, que se mueva guiado por un objetivo, que sea realista, coherente…A algunos les resulta fácil crear un personaje de la nada partiendo de fichas de personajes, puedes ver un ejemplo aquí y aquí te dejo las 70 preguntas que deberías hacerle a tu personaje.

Para crear personajes que sean algo más que un color de pelo, de ojos y una característica identificativa te recomiendo, por un lado, que crees la ficha de personaje como más te guste, pero que sea muy completa. Por otro, también está bien que les des vida y que escribas sobre ellos: cómo es su día a día, como suenan sus palabras, cómo reacciona ante diferentes circunstancias…etc.

Sobre el papel, prueba a someterlo a diversas pruebas, juega con él y recuerda mantener siempre la coherencia. Si tu personaje es tan tímido que roza lo patológico no le pongas a socializar con una chica en el lo autobús de primeras, porque no nos lo vamos a creer. Otra cosa que puedes hacer es dejar que tu personaje te hable y te cuente cosas, escribe hasta encontrar su voz.

Lo importante de esto es que, escribas lo que escribas, tu personaje siga siendo el mismo. Si cada ve hace una cosa diferente según te apetezca, deja de ser creíble automáticamente. Para darte cuenta de esto, también está muy bien que se lo des a leer a alguien, ya que desde fuera se ve mucho mejor.

Y bueno, creo que esto ha sido todo. Casi 1700 palabras que pueden resumirse en ESCRIBE LO QUE TE CUESTA. Si, porque aunque te cueste, escribir lo que te resulta fácil y lo que haces bien no te va a ayudar a mejorar. Y si te lo estabas preguntando, sí, puedes suplir tus carencias con tus puntos fuertes, pero nunca tendrá el mismo efecto que si intentas que tus puntos débiles sean menos débiles. ¡No hay nada que no puedas conseguir con práctica y fuerza de voluntad!

Si os ha gustado ya sabéis, compartid o dejad un comentario explicando vuestros consejos. ¡Nos leemos!

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2 comentarios el “Saliendo de la zona de confort

  1. Cuervo Fúnebre
    marzo 3, 2016

    Yo tenía ese problema con los diálogos y con darles voz propia a los personajes. A lo primero aprendí a base de machacarme, pero lo segundo vino tras escribir en La Vigilia del Dragón. Eran personajes que no conocía y en cierta manera dejaba que ellos me dijeran cómo eran, así que yo sólo tenía que “ponerlo por escrito”.

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    • soyperry
      marzo 3, 2016

      Sí, lo de la voz propia es algo bastante complicado, pero yo creo que lo más efectivo es lo que tú hiciste: dejarles que te hablen hasta que encuentres su voz, que hablen por ellos mismos. También valdría para los diálogos supongo, pero es más difícil.
      En cualquier modo, me alegro mucho de que hayas aprendido 😀 ¡Un abrazo!

      Me gusta

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Esta entrada fue publicada en noviembre 5, 2015 por en escribir y etiquetada con , , .

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