Relatos en la Isla Tintero

Isla Tintero es el lugar donde cualquiera que haya sentido alguna vez la llamada de las palabras debe parar al menos una vez en la vida.

Mis seis consejos y seis desconsejos para escribir microrrelatos

Microrrelatos. Ese género engañosamente difícil. Cuando lees uno, casi parece que cualquiera puede hacerlo. Y después te pones a ello y resulta que no.
Pues bien, te traigo algunas buenas noticias. La primera es que, si ya te has puesto ¡enhorabuena, ya tienes hecha una parte muy importante! Para escribir, sea lo que sea, es fundamental tener disciplina para empezar y continuar. Ninguna historia se escribe sola.

La segunda es que, aunque escribir un microrrelato decente te parezca imposible, no lo es. Ni por asomo. Si no me crees, mira a tu alrededor (que busques en Google, quiero decir) y podrás leer miles de microrrelatos. Si te fijas bien descubrirás que ¡sorpresa! los ha escrito gente. Así que si ellos pueden, tú no vas a ser menos. Todo es cuestión de practicar.

Y por último, la tercera buena noticia es que después de bastante tiempo documentándome he decidido recopilar los seis consejos que considero más importantes a la hora de escribir un microrrelato.

Vamos a empezar, y como dijo Jack El Destripador: “vayamos por partes”.
¿Qué es un microrrelato? Un microrrelato es una historia que se caracteriza por su extrema brevedad, dado que su extensión no suele superar las 200 palabras.
¿Y qué NO es un microrrelato? Un microrrelato no es un resumen de una historia más larga, ni una anécdota, ni una greguería, ni una ocurrencia que hayamos tenido. Aunque puede ir combinado con otros géneros, como poesía o haikus, no debemos olvidar que lo que buscamos en realidad es contar una historia.
Así que, adelante con esos consejos.

1. Elige tu historia. Debes presentar un conflicto, porque si no corres el riesgo de que deje de ser un relato. Si bien la breve extensión del microrrelato no suele permitir una estructura clásica de planteamiento-nudo-desenlace, eso no quiere decir que no pueda estar implícito. Por tanto…

2. Omite. Plantéate ¿qué parte de la historia puedo escribir en 100 palabras? La mayoría de los microrrelatos no son sino la punta de un iceberg (esta genial metáfora de Literautas me enamoró). Lo importante no se ve, y no por ello se echa en falta. Sabes que está ahí, si un autor es bueno hará que lo intuyas sin lugar a dudas.

En muchos microrrelatos se opta por un comienzo in media res, al comienzo del clímax o incluso en medio de él. Puedes omitir el comienzo de la historia, puedes omitir personajes (para un microrrelato puede cumplirse eso de “tres son multitud”), o puedes omitir descripciones. En ese sentido, un microrrelato es sencillo: quédate con lo fundamental. Y después de omitir…

3. Condensa. Si consigues elegir los detalles y palabras adecuadas, tu microrrelato será más preciso, más visual y más atrayente. Muchos autores siguen la máxima: “no cuentes, muestra“, lo que resulta muy útil a la hora de escribir microrrelatos. No hace falta que me expliques la personalidad del protagonista si puedes mostrármela en sus palabras y acciones. Tampoco necesito leer sobre la relación entre padre e hijo si queda implícita en el relato. De hecho, posiblemente me resulte mucho más atrayente deducirlo por mí misma.

En cuanto a las descripciones, recuerda que son fáciles de olvidar. Un solo detalle escogido cuidadosamente posiblemente haga más por tu personaje que toda una descripción pormenorizada. Por ponerte un ejemplo (y que nadie me mate por utilizar uno tan chorras) voy a recordar mejor y me llamará más la atención si me dices que la protagonista tenía un cuello tan largo como su brazo que si primero me describes sus cabellos castaños, sus ojazos verdes, su cintura de avispa y todo su vestuario.
¡Ojo! Con todo esto no estoy diciendo ” ¡abajo las explicaciones y las descripciones!”, tan solo estoy sugiriendo que algo no es mejor cuanto más extenso, y que escogiendo bien lo que escribes puedes convertir tu relato en una afilada flecha directa a la mente del lector.
Y para que la flecha quede bien clavada…

4. El final es la clave. O eso dicen. Muchas veces, un microrrelato puede funcionar solo con la frase final. O no, depende. En lo que sí estamos de acuerdo todos es que un microrrelato que te deje indiferente no es un buen microrrelato, por mucho que cuente una historia breve muy bien condensada. Nuestro escrito tiene que darle al lector qué pensar, tiene que obligarle a reflexionar. Tú también habrás leído algún microrrelato que con unas pocas palabras te deja mudo. O tieso. O temblando. O flipando en todo tipo de colores. Y generalmente -no siempre- lo habrá conseguido gracias al final.
Este debe ser como una bofetada, un golpe al lector en el momento preciso, un sobresalto.

La idea de un microrrelato es transmitir mucho con muy pocas palabras, y como ya he dicho, una de las claves para conseguir esto es un final con sorpresa. Un giro inesperado.
Es importante, y ya no solo a nivel de microrrelato, que tu final no sea forzado. Hay autores que opinan que la historia debe escribirse en función del final y no al revés; y puede que esto sea un poco extremo pero sí creo que cada historia debe tener su final. No un final, sino el suyo.
Soy consciente de que escribir un buen final es difícil (casi tanto como explicarlo, me siento muy torpe en este punto), por ello pasemos al colofón final.

5. Pon un título a la altura. El título es crucial. Posiblemente no más que el final (aunque todo es cuestión de opiniones) pero sí fundamental. El título no resume el relato, sino que, en un espacio donde cada palabra cuenta, aporta más información. En algunos casos, al leer el título todo cobra sentido; en otros, adquiere uno totalmente nuevo.

Tú puedes elegir qué escribes, porque las posibilidades son infinitas. La única condición es que no olvides que el título es una herramienta increíblemente poderosa para atrapar al lector, y para hacerle sentir aún más.
Recuerda: el título no va separado, sino que es parte intrínseca del microrrelato.
Y no debe quedar así…

6. Edita. Todo lo que haga falta. Aunque breve, un microrrelato posiblemente necesite que le des unas cuantas vueltas antes de que puedas darlo por finalizado. Siempre hay algo que mejorar tras el primer borrador, así que mi consejo es que no te apresures y le dediques el tiempo necesario para que algo bueno se convierta en algo increíble.

Y hasta aquí la guía básica, pero por si quedaban dudas, vamos a ver algunas cosas que no hay que hacer si queremos un microrrelato increíblemente bueno.

1. Extenderte demasiado. Si ves que tu microrrelato está quedando demasiado largo, siempre puedes convertirlo en un cuento, en un relato breve o lanzarte a una piscina y hacer una novela. Pero si lo que quieres escribir es un microrrelato no permitas que deje de ser micro.

2. Mucha información superflua. Esto va unido a lo anterior. Si te extiendes con muchos detalles que aportan poco o nada corres el riesgo de aburrir, y si aburres…Vamos a dejarlo en que no aburras al lector, por favor.

3. Dejar indiferente al lector. Te pasará. Es imposible que todo lo que escribas sea bueno. NADIE puede hacer eso. Pero para solucionarlo, me remito al paso 6: edita, reescribe, edita, y vuelve a editar.

4. Obligar al lector a sentir X. Pase lo que pase, en tu microrrelato eres un narrador. No deberías emitir juicios de valor, ni hacer descripciones abstractas, ni mucho menos decirle al lector lo que debe sentir. Por poner otro ejemplo tonto, si describimos la muerte de un perro, la mejor forma de abordarla no es explicando lo traumáticamente triste que fue, sino describir la escena de tal manera que el lector se sienta conmovido. Te aseguro que si lo haces bien el efecto es increíblemente poderoso.

5.  No escribir un microrrelato. Escribir tres versos de poesía, un haiku, un chistecillo o una metáfora. ¿Dónde está el conflicto? ¿Y el final? No es que estén implícitos, es que directamente no están. Quiero leer microrrelato, así que si me lo vendes como tal y no lo es, posiblemente me hayas hecho perder el tiempo.

6. Rendirte antes de tiempo. Un buen microrrelato requiere tiempo. Sobre todo, tiempo dedicado a practicar, a aprender, a leer otros microrrelatos…etc. Si pretendes dejarlo porque el primero que escribiste en 10 minutos y no corregiste no ha gustado, entonces es obvio que no conseguirás escribir nada bueno.
El trabajo diario y la disciplina son los que consiguen grandes resultados.

Así que, si has llegado hasta aquí, te obsequio con un breve resumen: piensa, escribe, pule, edita, transmite, sé visual, atrapa, sorprende, y sobre todo, escribe, escribe, escribe. Sé que no he colgado ningún ejemplo, pero si os apetece, leed microrrelatos, todos los que podáis y analizad por qué transmiten lo que transmiten (sea bueno o malo).

Muchas gracias por leer. Os agradecería que dejarais un comentario con críticas, sugerencias e ideas (eso que algunos llaman feedback). Es mi primer artículo así que podéis ser crueles pero irá sobre vuestras conciencias.
¡Saludos!

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2 comentarios el “Mis seis consejos y seis desconsejos para escribir microrrelatos

  1. Meritxell Terrón
    septiembre 19, 2015

    Tu artículo está muy bien explicado. Escribir microrrelatos es un arte en sí mismo, así que es muy útil que des los consejos paso por paso.

    Creo que te has olvidado de mencionar la concisión, a mi parecer el elemento más importante de un microrrelato, incluso más que su extensión. Pero por lo demás, perfecto. Muy completo, la verdad.

    Continúa así 🙂

    Le gusta a 1 persona

    • soyperry
      septiembre 19, 2015

      Gracias Meri 🙂 Me ha hecho mucha ilusión que seas el primer comentario. Tienes razón con lo de la concisión, simplemente no lo pensé en su momento. ¡Saludos!

      Le gusta a 1 persona

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Esta entrada fue publicada el septiembre 18, 2015 por en Uncategorized.

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